Su vida daría para escribir un libro. Varios, en realidad. Cándido Pazos, compostelano de nacimiento y estradense de adopción, ha vivido experiencias para las que muchos necesitarían volver a nacer varias veces. Aunque la escultura es, quizás, su faceta más pública y conocida, no ha sido, ni mucho menos, el único campo en el que este artista ha destacado a lo largo de su intensa trayectoria. En la década de los sesenta, y después de haberse colgado diversas medallas como atleta -entró en la selección española con solo 17 años y se proclamó campeón de España de 400 metros valla, llegando a pensar en participar en los juegos olímpicos- el mundo del motor llamó a su puerta. Pazos la abrió de par en par, dispuesto a cumplir con su máxima de llevar aquello que ocupa su tiempo al más alto nivel. Lo hizo de la mano de Citroën, con cuyo director general en Vigo, Ignacio Bueno, compartió hace unos días las vivencias de sus años de piloto.

En la I Subida al Barreiro la firma de vehículos Citroen estuvo representada por el por el modelo Dynam, que llevó el piloto Cándido Pazos. El vehículo Dynam causó gran sensación por su seguridad y estabilidad así como por la rapidez demostrada en esta prueba de difícil trazado y con el pavimento resbaladizo por la lluvia (...) El Dynam y su conductor provocaron continuos aplausos entre los asistentes por la forma de ceñirse a la carretera, por la regularidad dela marcha, la potencia del motor y por otros factores determinantes (...) Cándido Pazos quedó clasificado en primer lugar en su categoría. Las crónicas de la época dan cuenta de la pericia de Pazos al volante. El escultor ganaría este premio en varias ocasiones, sumando a su palmarés otros títulos.

"Era fantástico", recuerda Cándido Pazos mientras su mente repasa aquellos momentos. A continuación, explica que su mujer le acompañaba a las carreras y que volvían en ocasiones "con el coche atado con alambres, porque venía en trozos". "Me llamaban el rompeolas", bromea.

Cuando se le pregunta por sus sensaciones en el mundo del motor, no tiene complejo alguno en reconocer que se pasa "mucho miedo". "Llámale adrenalina", añade. "Cuando estás en la pista los valientes desaparecen porque es tal el sentido de supervivencia que te olvidas de todo. Lo que tienes es que sobrevivir", apunta, para luego añadir: "Me di cunta de que el miedo existe y de que quien no lo tiene es un inconsciente".

Pazos repasó estos años en el equipo Citroën con Ignacio Bueno y tiene previsto volver a reunirse con él acompañado por Iván Raña, el galardonado triatleta. Explica que se ha convertido en su "manager por amistad" en lo ligado al mundo del automóvil, un campo que también atrajo a Raña y en el que está dando múltiples muestras de su gran talento. "Para Iván lo mejor está por llegar", considera Pazos, que avanzó la intención de presentar a Citroën "algún proyecto". El artista no oculta que una de las recomendaciones que le hace al deportista como mentor al volante es que ponga la vista en el Dakar.