Después de que el alcalde de A Estrada, José López Campos, apuntase al actual centro de salud de la villa como un espacio que albergue servicios como la Casa da Xuventude y otros de carácter deportivo y cultural, el BNG reclamó que, una vez desafectadas la actuales instalaciones sanitarias con el traslado de esta prestación a la infraestructura de A Baiuca, estas dependencias se reconviertan en "un verdadero centro de día". "Un concello de más de 20.000 habitantes no puede tener un raquítico centro de día con 20 plazas como el actual ubicado en la Praza do Mercado", dijo el portavoz de la formación nacionalista, Xosé Magariños, en alusión al servicio de gestión municipal que próximamente abrirá sus puertas.

"Es claramente insuficiente para cubrir la demanda existente", estimó el concejal del Bloque. Remarcó que esta formación llevó este planteamiento al Parlamento de Galicia para que se estudie la posibilidad de ubicar en este lugar un posible centro de día. No obstante, el BNG asegura que ve "con preocupación" el "nulo interés del gobierno del PP por dotar A Estrada de unos servicios sociales públicos dignos y a la altura de un concello como el nuestro", dijo Magariños. Consideró en este sentido que el PP apuesta "por la chapuza permanente y la improvisación".

En relación a la Casa da Xuventude, Xosé Magariños manifestó que "lo lógico" es "escuchar a la juventud". "Que escuche a la asociación La Estación, que hace pocos meses reivindicaba una Casa da Xuventude abandonada en la estación de autobuses". Interpreta el BNG que lo oportuno en este caso sería aprovechar el trabajo realizado por este colectivo, "que se aprovechen las sinergias creadas en este entorno abandonado o que, cuando menos, se sienten a hablar con estos jóvenes".

Desde el ejecutivo que encabeza José López se apuesta por buscar alternativas a este emplazamiento, incidiendo en que su cesión a la administración municipal resulta en estos momentos complicada por la vigencia de la concesión. Xunta y Concello analizaron meses atrás la posibilidad de que la administración gallega cediese al ayuntamiento, al menos, la parte inferior de esta estación, una cuestión que se asegura difícil en la actualidad.