La suya era una de esas vocaciones que se escriben con mayúsculas. Hacía tiempo que había dejado de conducir. Un severo problema de visión le impedía hacerlo, pero no era obstáculo suficiente para dejar a sus feligreses sin misa. Manuel Touceda Riveira cogía un taxi cada vez que su deber sacerdotal le llamaba fuera de la capital forcaricense, en cuya rectoral residía. Poco importaba que los dedos de dos manos bastasen para contar a quienes algún día acudiesen a oír misa en alguna de las diversas capillas que atendía. Su vocación y su sentido del deber lo hacían llegar puntual. Este es sólo uno de los ejemplos que los vecinos de Forcarei recordaban ayer al despedir para siempre al que fue su párroco durante tres décadas.

Párroco de Forcarei, Millerada, Castrelo y Parada -esta última parroquia ya en Cerdedo-, Manuel Touceda Riveira falleció en la madrugada de ayer a los 76 años de edad. Natural de Arcos de Furcos (Cuntis), llegó a Forcarei a comienzos de la década de los 90. Su capilla ardiente quedó instalada en la mañana de ayer en la iglesia parroquial forcaricense. Sus feligreses recordaban el carácter afable y cercano de este cura, sin olvidar su entrega o la defensa que desde los primeros años ejerció de la liturgia en gallego.

Touceda dio su primera misa a los 24 años en la misma parroquia en la que había nacido. Seguidamente, ejerció como sacerdote durante chino años en Portela y Couso, destinos a los que seguiría la parroquia estradense de Arca, también durante un lustro. Tomó después rumbo a Venezuela. Allí estuvo tres años y, a su regreso, el sacerdocio lo llevó hasta San Clemente de Cesar. Tras 12 años como párroco en este último destino, llegó a Forcarei.

"Lo suyo era una vocación absoluta", apuntó ayer un feligrés de Millerada. Los vecinos explican que sus problemas de visión le llevaban a coger los textos y aumentar su letra para poder leer. "Las letras cada vez eran más grandes, pero él seguía diciendo misa", recordaron. En esta misma línea se pronunció el párroco de A Estrada, José Antonio Ortigueira, quien elogió el "esfuerzo sobrehumano" de Manuel Touceda para "seguir adelante", pese a que sus dificultades de visión le complicaban el ejercicio del ministerio. Lejos de sucumbir, él adaptaba los misales para seguir y estar "al pie del cañón hasta el final", apuntó Ortigueira.

Fuentes vecinales subrayaron que Manuel Touceda también deja en Forcarei una huella de apuesta por la conservación del Patrimonio. Explicaron que durante sus años como párroco se restauró la iglesia de Millerada, el retablo e Castrelo o la capilla de Garellas, además de implicarse para conseguir un cementerio nuevo para MIllerada a través de la cesión de unos terrenos que pertenecían al Arzobispado, según explicaron algunos de sus feligreses.

Forcarei despide a un párroco que será muy recordado. La misa de exequias se celebrará en la iglesia parroquial de San Martiño de Forcarei hoy a las 17.00 horas. Seguidamente, el cortejo fúnebre se trasladará hasta Arcos de Furcos para el entierro.