Si crece el número de nacimientos de madres no casadas, es lógico pensar que las mujeres que deciden tener hijos o bien lo hacen solas o bien deciden no pasar por la vicaría con su pareja. También es verdad que el registro de parejas de hecho influye en el descenso de bodas civiles y religiosas. Así es que en 2017 el IGE contabiliza 192 ceremonias en total (124 en Deza, 58 en Tabeirós-Montes y 10 en Cerdedo-Cotobade). La cifra es inferior a las 220 que se oficiaron en 2016 (134 en los seis municipios dezanos, 12 en Cotobade y 74 entre Cerdedo, A Estrada y Forcarei). Y, por supuesto, la cifra era más holgada antes de la crisis: en 2007 hubo 251 bodas, repartidas entre las 138 de Deza, las 100 de Tabeirós-Montes y 13 de Cotobade. Las bodas, en una comparativa entre décadas, descienden en todos los municipios salvo en Silleda, donde hubo siete matrimonios más que en 2007, y en Agolada, que gana uno.

Según el concello de inscripción es también Agolada, junto a Vila de Cruces, el municipio que mejora sus cifras: uno pasa de 8 a 9 y el otro de 19 a 23. Peores son los resultados de Lalín y A Estrada: si registraban antes de la crisis 71 y 98 bodas, ahora sus números cayeron a las 64 y 61, respectivamente.

Los datos sobre matrimonios a nivel municipal solo permiten consultar bodas de distinto género. E, igual que pasaba a la hora de tener un hijo, tanto ellos como ellas retrasan la edad: antaño se casaban al tener de 20 a 29 años, ahora lo hace, en su mayoría, entre los 30 y los 39. En cuanto al estado civil anterior, predominan los solteros: en las 124 bodas de Deza, estaban solteros antes 103 novios y 109 novias. En Tabeirós-Montes, en sus 68 enlaces, dejaron la soltería tanto 57 hombres como 61 mujeres.