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La alfombra del consistorio

La Praza da Constitución afronta una nueva reforma tras varios cambios de imagen en los últimos años

Imagen de la mítica fuente que durante 17 años presidió esta plaza.  // Bernabé/Javier Lalín

Imagen de la mítica fuente que durante 17 años presidió esta plaza. // Bernabé/Javier Lalín

Bautizada con el nombre de Praza da Constitución, la mayoría de los estradenses la conocen como Praza do Concello. Aunque parece rivalizar en cuestión de espacio con la Praza do Mercado, su situación a los pies de la casa consistorial bien podría granjearle el sobrenombre de Plaza Mayor. Su imagen ha ido mudando con el paso de los años, debatiéndose entre convertirse en pétrea alfombra de entrada a la casa de todos los estradenses o en adornarse con un elemento central que la defina y la simbolice.

La nueva reforma que se proyecta para esta plaza pretende combinar ambas alternativas. Por un lado, la supresión de la jardinera oval ahora próxima a los soportarles buscará dotar a este espacio público de un mismo nivel, manteniendo la apuesta por una plaza diáfana apta para la celebración de cualquier tipo de evento. Por otro, un gran mapa de piedra en bajorrelieve que represente a las 51 parroquias de A Estrada está llamado a convertirse en el nuevo elemento identificativo de una Praza da Constitución, presidida por un edificio fácilmente reconocible y que ya de por sí constituye todo un símbolo del municipio.

La última remodelación de la Praza da Constitución se remonta al año 2003. Hace, pues, 13 años se apostó por empedrar y humanizar el entorno más inmediato del consistorio estradense. Para ello fue necesario retirar la mítica fuente cuyo recuerdo tienen todavía fresco muchos estradenses. Había sido construida 17 años antes y vino a ocupar el lugar que había dejado la supresión de una fuente en la actual Praza de Galicia, la popular A Farola.

Esta fuente se convirtió rápidamente en un símbolo para A Estrada. La instalación contaba con luz propia y chorros de agua, que en los primeros años se mantenían funcionando durante gran parte del día. Poco a poco las luces y los chorros fueron perdiendo protagonismo, principalmente por una cuestión económica. Sin embargo, la fuente se convirtió en el punto de encuentro en las distintas celebraciones, principalmente por éxitos deportivos. Era, además, todo un eje vertebrador del tráfico en el casco urbano, ya que se utilizaba a modo de rotonda.

Este símbolo fue derruido finalmente en los primeros días de febrero de 2003 para dar paso a una nueva plaza con cuyo diseño se quiso ganar un lugar para organizar eventos, al tiempo que ampliaba los jardines municipales en su parte frontal con una zona de piedra. En donde antes había una rotonda y una calle surgió una zona peatonal.

Con esta reforma, A Estrada se quedó con una única fuente, la situada en la parte posterior del consistorio, en los jardines municipales. Años después de el sonido del agua dejase de escucharse en la Praza da Constitución, en las redes sociales surgió un grupo bajo el nombre Eu quero que A Estrada volva ter fonte. Aunque tuvo sus seguidores, la iniciativa desapareció sin ver cumplido su deseo.

El actual gobierno no apostará por incluir una fuente en la para muchos Praza do Concello. Aunque la idea se estuvo barajando, su coste y mantenimiento no jugaron a favor. A ello hay que añadir el peligro que se observa para propuestas que mantengan el mismo nivel de la plaza, temiendo posibles caídas o tropiezos.

Imágenes antiguas de la Praza da Constitución la muestran como una primitiva alfombra al pie del consistorio. En la parte más próxima al edificio lucen diversas palmeras, una apuesta por una zona ajardinada que se mantiene hoy día en precario. El óvalo existente en este mismo entorno pretende ser espacio para vegetación. Sin embargo, solo lució con el color de las flores en casos muy contados, tornando su imagen por una porción de tierra que, a día de hoy, no parece cumplir más cometido que servir de base para una placa.

Los cambios de imagen a los que los años han sometido a la Praza da Constitución se han traducido en un aspecto más humano. La apuesta por la peatonalización da pruebas de ello. El diseño en el que ahora se trabaja buscará, además, que esta plaza se convierta en el lugar escogido para la celebración de eventos, liberándola de obstáculos. A mayores, se desea que todo estradense se sienta representado, tanto si alza su mirada hacia el edificio que domina este espacio como si busca sus raíces en el mapa que se extenderá a sus pies.

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