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El primer cine de Silleda

El cinematógrafo público fue implantado por Perfecto Pereiro Castro en torno al año 1934 en la Casa del Café

Arriba, vista de la calle con las casas de Pereiro en la década de 1920. Debajo, detalle del café. // Archivo Perfecto Pereiro

Arriba, vista de la calle con las casas de Pereiro en la década de 1920. Debajo, detalle del café. // Archivo Perfecto Pereiro

Una vez más, en el primer tercio del siglo XX, la pequeña localidad de Silleda aparece como una villa adelantada en lo relativo a negocios, servicios y comunicaciones. Una de las características de las ciudades y villas con cierta importancia era ofrecer a sus ciudadanos actividades culturales y recreativas en los días de ocio. Durante largos años el cine era algo privativo de las grandes ciudades, porque iba ligado a un nivel cultural y económico que permitía disfrutar de tiempo libre y de algún dinero extra, iba ligado al ocio, a la disposición de la luz eléctrica y otros adelantos. En el caso de Silleda, esa pequeña villa emergente, aparecía citada en los libros como un ejemplo de villa desarrollada y destacaba como algo peculiar que además de tiendas, servicios, escuelas, tenía un cine. Así se puede leer en el libro Geografía General del Reino de Galicia, publicado por G. Alvear en 1936, que hace constar que la villa de Silleda, además de las industrias, comercios etc., "tiene también un cinematógrafo público".

Sucede que en Silleda, o en los alrededores, cuando se habla del cine, todavía hoy se piensa en el desaparecido Cine Victoria, que fue la enseña cultural durante más de cuarenta años. Pero quienes así piensan están en un error, bien sea por falta de información o por su falta de edad. El Cine Victoria no fue ni el primero, ni el único cine que hubo, aunque muchos así lo crean. El primer cine del pueblo fue el Cine de Pereiro. Su sede fue el antiguo Café de Pereiro, que a su vez estaba ubicado en llamada la Casa del Café, entre el Callejón y la Sierra de Pereiro. La fachada principal de esta construcción daba a la carretera de la Feria y tenía una longitud de algo más de veinte metros lineales. Era de planta baja, alargada, sin ventanas y tenía cuatro puertas y un portalón de acceso a la calle principal. Este local acogió el Café y el Cine de Pereiro y se lo conoció también como la Casa Nueva. Era un local céntrico, bastante amplio, de fácil acceso y que daba directamente a la calle.

Este primer cine fue creado por D. Perfecto Pereiro Castro en la época de la II República, en torno al año 1934, año arriba año abajo. Como cinematógrafo nunca tuvo un local propio y específico, sencillamente se utilizaba el local y las sillas del Café. En él se proyectaban películas de cine mudo, en blanco y negro y con subtítulos, porque el cine sonoro no había llegado. Cuando se proyectaba una película -que era en días de fiesta, de feria o domingos-, el local se reconvertía. En una pared se extendía, bien tensada, una lona blanca que hacía de pantalla; se ordenaban las mesas y se ponían más sillas. De esa manera, la zona de mesas se convertía en el patio de butacas formado por aquellas sillas de madera, de respaldo curvado y con asiento de rejilla. Todavía se conserva en una terraza de la antigua casa de Eliseo Pereiro el lugar donde se colocaba el proyector o máquina de cine. Estaba situado en la parte alta de la pared del fondo, encima de las estanterías llenas de botellas de bebidas, de tal manera que se proyectaba sobre la pantalla blanca situada entre las dos puertas de entrada al local. El encargado de las proyecciones era un empleado de Pereiro, José Vázquez, conocido por todos como el entrañable Pepe da Mera. Era un hombre habilidoso para el manejo de las máquinas y al mismo tiempo chófer del empresario Sr. Pereiro.

De ese primer cine, el cine de Pereiro, que sembró el gusto por el cine en la zona, se acordarán solamente los muy viejos, y deben de ser pocos, si es que alguno queda para contarlo.

Como curiosidad ha de decirse que los dos cines que hubo en Silleda, ambos tuvieron el mismo operador de cabina durante varios años y ambos estaban en la misma calle muy cerca el uno del otro, aunque nunca coexistieron.

A mediados de los años cuarenta, desaparecidos el Café y el Cine de Pereiro, en esos locales se asentó la tienda de Eliseo Pereiro, las Tres BBB y en la parte más cercana a la sierra, los almacenes de su hermano Manolo, donde guardaba patatas, sal, semillas, cal, aceite, maíz, harinas y todos aquellos productos que en general se vendían a granel. Ambos locales siguen en pie, si bien cerrados y en desuso.

En esa misma época, en torno a 1945, tras el éxito del cine mudo de Pereiro en los años treinta, la villa de Silleda, en los duros años de la postguerra, pero de cierto esplendor económico para la villa, asistió el nacimiento de un moderno edificio dedicado íntegramente al Cine. El relevo de ese primer cinematógrafo lo tomó el cine sonoro, en blanco y negro primero y luego en tecnicolor, moderno, con butacas, pantalla grande que llevó por nombre cine Victoria y que a lo largo de su existencia, desde su origen hasta su desaparición en la temporada 1977-78, llenó de alegría y de ilusiones muchas tardes de ferias, domingos y fiestas.

Sirvan estas líneas en torno al cine local, para agradecer y reivindicar la memoria de aquellos empresarios, auténticos emprendedores y pioneros, que en los años difíciles de II República y de la postguerra, supieron abrir, aunque fuera como negocio, locales de ocio y diversión que se convirtieron en ventanas abiertas al mundo exterior y canales de cultura para todo el pueblo.

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