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Los puentes que trazan la historia de A Estrada

Río Umia bajo el puente próximo a la iglesia de Souto. // Codeseda.com

Río Umia bajo el puente próximo a la iglesia de Souto. // Codeseda.com

Uno de los puentes antiguos más destacados y visitados del Concello de A Estrada es el de Pontevea, ubicado sobre las aguas del río Ulla entre la parroquia estradense de Couso y el municipio de Teo. Es uno de los principales atractivos turísticos de la zona y ahora está de actualidad gracias a una campaña puesta en marcha por los grupos políticos del Bloque Nacionalista Galego (BNG) de ambos ayuntamientos para lograr que sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC). La iniciativa fue registrada también en las redes sociales y ya cuenta con el apoyo de cerca de 300 personas. Esta catalogación supone la máxima protección que concede la Lei de Patrimonio Cultural.

Esta estructura de piedra que corona las aguas del río Ulla sirvió en otros tiempos de frontera entre las provincias de Pontevedra y A Coruña y de vía principal para llegar a Santiago de Compostela. Está formado por seis arcos y es de origen romano. Así lo asegura el fotógrafo Damián Porto, que explica en la revista Miscelánea que el puente de Pontevea formaba parte de la Vía XIX del Itinerario Antonino. Era un camino que partía de Braga (Portugal) y pasaba por Tui, Tenorio, Cuntis, Arzúa, Melide hasta llegar a Astorga. Además, Porto recuerda que en 968, las aguas de este río fueron remontadas por un centenar de naves normandas que saquearon varias villas del interior.

Este puente también fue testigo de enfrentamientos bélicos contra las tropas napoleónicas. Este hito tuvo lugar entre marzo y abril de 1809 y fue clave para desviar a los franceses de su viaje a Compostela. Explican que hay documentos en los que se narran las batallas por el control del puente, que registró serios daños en su estructura. Según se cuenta, los vecinos trataron de impedir el avance de las tropas tirando uno de los arcos en varias ocasiones e indican que fueron los galos los que trataron de reconstruirlos con madera. Tras la batalla, se planearía una primera restauración, datada de 1822, hasta hacerla completa en 1845. Hay quien explica que esa estructura de madera realizada por los franceses todavía se conserva. Hoy sirve como atractivo turístico, con aspiraciones a ser un BIC.

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