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Cien años de luz en Silleda

Perfecto Pereiro fundó Hidroeléctrica en 1915 y convirtió la villa en una de las primeras de Galicia con energía eléctrica

Central Hidroeléctrica de Taboada, en el año 1949. // Archivo de Perfecto Pereiro

Central Hidroeléctrica de Taboada, en el año 1949. // Archivo de Perfecto Pereiro

Tuvieron que pasar unos años hasta que se logró transportar la electricidad producida a localidades distantes del lugar de fabricación. Después de varios ensayos, en el primer decenio del siglo XX, ya existe un transporte energético que supera los 100 Km de distancia. Este hecho permite la creación de las grandes líneas de alta tensión que llevan la electricidad a puntos muy alejados de las fábricas. Hoy en día este tipo de transporte energético que abarca todo el territorio nacional, lo controla y realiza la empresa Red Eléctrica de España (REE).

Al mismo tiempo que se generaliza el uso de la electricidad -que sustituye al gas y al carbón-, comienza la proliferación de pequeñas empresas hidroeléctricas por toda España, con la finalidad de dotar de luz eléctrica al sector público y al privado.

Desde principios del siglo XX y hasta principios de la década de los años 30, sobre todo en Cataluña, País Vasco y Valencia, la demanda eléctrica fue creciendo. El aumento del consumo provocó la creación de nuevas fábricas de luz con una mayor capacidad de producción. Al mismo tiempo que crecía el consumo, se intentó lograr un mayor rendimiento de las fábricas existentes, lo que no impidió la creación de nuevas empresas de mayor tamaño y producción. Este crecimiento se vio interrumpido entre los años 1936-39, en los que el consumo eléctrico se redujo drásticamente. Finalizada la Guerra Civil, la demanda de electricidad volvió a vivir una etapa de gran expansión. Es la época de la creación de grandes empresas y de la agrupación de las grandes industrias energéticas dando lugar a la aparición de UNESA, modernizando el sector y haciendo que la cobertura abarque a todo el Estado.

Las grandes ciudades gallegas como Ferrol, Santiago, Lugo, Vigo y La Coruña en la década de 1890 ya disfrutan de la luz eléctrica en competencia con el gas. En Galicia en julio de 1923 se creó la Sociedad General Gallega de Electricidad, que en años siguientes absorbió la Cooperativa Santiaguesa, la Eléctrica Sarriana, la Eléctrica de Pontevedra-Marín, la sociedad Eléctrica de Orense, logrando un control hegemónico en el año 1936. En 1982 nace FENOSA, la gran empresa gallega líder del sector durante muchos años.

La pequeña villa de Silleda, ubicada en el centro de una Galicia rural y alejada de la capital, fue una de las primeras localidades gallegas en disfrutar de los beneficios de la luz eléctrica. Este nuevo servicio fue debido a la visión de futuro, a la imaginación, a la tenacidad y a la decisión del empresario D. Perfecto Pereiro Castro, quien en 1915 fundó la Hidroeléctrica de Silleda.

En el año 1920 entró en funcionamiento la primera fábrica de luz eléctrica ubicada en la parroquia de Ponte, de pequeñas dimensiones, conocida como la Central de Pereiro y que suministraba energía eléctrica a la población de Silleda, tanto para uso público como para el privado. Un tendido eléctrico de unos cinco kilómetros de largo, formado por postes de madera a través de los campos y de torretas de hierro y madera en la villa, hicieron posible que Silleda se sumase al tren de modernidad.

Fábricas en Ponte y Taboada

Radicada en el lugar de A Torre (Ponte), era ésta una pequeña central hidroeléctrica. Contigua a la central y sobre el río de A Torre, del que procede el agua para la propulsión de la turbina, estaba construida la presa de derivación que conducía el agua hasta el embalse situado a una elevada altura a fin de obtener más fuerza motriz. En el interior de la central se localizaba una turbina de 32 H.P. y un alternador acoplado a ella de 20 K.V.A., con una tensión de tres mil ciento cincuenta voltios (3.150). La corriente eléctrica producida se transportaba por línea aérea de alta tensión desde la misma central hasta la localidad de Silleda, en donde estaba instalado, en el interior de una caseta, un transformador de reducción de corriente alterna trifásica. En sus comienzos estaba destinada a abastecer a la capital trasdezana y más adelante a toda la zona limítrofe.

Pasados unos años, al ver que el consumo crecía y que la producción era insuficiente, creó una nueva empresa hidroeléctrica, situada en la localidad de Taboada, a orillas del río Deza, muy cerca del puente viejo. Era ésta una fábrica con una mayor capacidad de producción. Desde allí se transportaba, a través de un tendido eléctrico apoyado en postes, hasta los transformadores ubicados en la capital y demás parroquias del Ayuntamiento.

Para que la producción fuera eficiente y nunca faltara la energía, las dos fábricas se acoplaron, es decir, cuando la potencia de una de las dos era insuficiente, se sumaba la otra de manera inmediata, a fin de seguir abasteciendo a la población y a las fábricas.

Acabada la guerra civil y en vista del crecimiento del consumo eléctrico en la zona, en el año 1941, el propietario y fundador, Sr. Pereiro, solicitó a la Dirección de General de Obras hidráulicas una derivación del caudal para suministrar agua a la turbina de la central de Taboada, con la finalidad de obtener energía eléctrica. En 1943 se presenta un proyecto completo para la puesta en marcha de la central. En 1949, fallecido ya el Sr. Pereiro, los herederos obtuvieron las preceptivas licencias para llevar a cabo las obras necesarias. Obras que consistieron en construir una presa, túnel incluido bajo el puente viejo, que dirigiese las aguas derivadas del cauce del Deza, a fin de alimentar, con el caudal y la altura necesaria, la turbina para obtener un mayor rendimiento de la misma. De esa manera se garantizaba un caudal más regular, una mayor potencia hidráulica que alimentase la turbina y, en definitiva, una mayor producción de electricidad. Con la puesta en marcha de esta central se logró, además de una mayor producción, un abastecimiento más regular destinado al uso doméstico, industrial, público y privado que facilitó el crecimiento económico de la zona.

Al conjunto de las dos fábricas se les denominó con el nombre de Hidroeléctrica de Silleda. Mediados los años 50 estas dos pequeñas fábricas fueron compradas por D. Cesáreo Bastián a los herederos de D. Perfecto Pereiro Castro y convertidas en la actual Hidroeléctrica de Silleda.

*Historiador y catedrático de instituto afincado en Santander

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