Los problemas de esta familia de Lalín no se limitan al mal funcionamiento del sistema automático de citas médicas. Ha ce un año, la suegra de C.G.P. tuvo que acudir a urgencias por fuertes dolores en el abdomen. La mujer había superado dos años atrás un cáncer de intestino. Pero en ningún momento se le hicieron pruebas para comprobar si el dolor tenía que ver con algún nuevo tumor. "Dejó de funcionarle un riñón, le practicaron una nefrectomía" pero el dolor no cesaba, hasta el extremo de que entre marzo y julio tuvieron que acudir seis veces al servicio de Urgencias del CHUS.

Los familiares insistían en la necesidad de practicarle un TAC para ver cuál era el origen del dolor, pero los médicos se negaron tanto a ingresar a la mujer como a realizar dicha prueba sin que antes pasase por la cita del urólogo. Finalmente, consiguen que una oncóloga vea a la anciana, "y sale de la consulta para ingresar y con morfina". La mujer falleció días después debido a la metástasis.

La familia no dudó en cursar hasta tres reclamaciones entre agosto y enero de este año. La tercera queja no obtuvo respuesta, y en las anteriores los médicos se limitan a enumerar todas las pruebas que se realizaron. "También nos enviaron una carta de condolencia, una semana después del fallecimiento", relata, consternada, la nuera.