El gobierno local de A Estrada ha decidido demorar la inauguración de la Casa das Letras hasta después del verano para no perjudicar a los estudiantes. Ya concluyó la colocación del falso techo y Gilcolor está acondicionando su exterior. Ha lavado a presión la fachada y la está pintando mientras que operarios municipales mejoran los accesos y se ocupan de la jardinería. Falta por colocar la tarima y por acometer la instalación eléctrica. El mobiliario será todo nuevo, el realizado por el taller de empleo.

Así lo desveló en la mañana de ayer el alcalde José López Campos, tras fijar septiembre como el mes de la puesta de largo de las instalaciones e invitar al evento a los directores xerais de Cultura y de Política Lingüística, Anxo Lorenzo y el estradense Valentín García, que ayer acudieron a la villa para inaugurar la exposición "Nimbos de luz" sobre el autor al que se le dedican las Letras Galegas este año, Xosé María Díaz Castro, y una gincana lingüistica para 150 escolares de los colegios Figueiroa, Cabada Vázquez, Nosa Señora de Lourdes y Pérez Viondi.

A este evento también asistieron los tenientes de alcalde Juan Constenla y Amalia Goldar así como el profesor y crítico literario Armando Requeixo y el escritor Luís González Tosar. Ambos son , junto con Alfonso Blanco Torrado, los comisarios de la exposición, que podrá visitarse en la sala de exposiciones del Teatro Principal hasta el próximo 11 de junio. Llega a la villa tras haber recalado en Guitiriz, Vigo, Pontevedra y Cerceda. Consta de 14 paneles que ilustran la trayectoria vital y profesional de Díaz Castro con textos y fotografías. El autor -de cuyo nacimiento se conmemora el centenario este año- nació en Guitiriz en el seno de una familia labradora acomodada pero, según Requeixo, puede ser considerado un "gallego universal". Políglota, dominaba 10 lenguas europeas y durante buena parte de su vida ejerció como traductor. Previamente, había estudiado en Guitiriz y en el seminario de Mondoñedo. Tras estar destinado en el Hospital Militar de Pontevedra durante la Guerra Civil, se dedicaría a la docencia en el colegio León XIII de Vilagarcía. Mientras estudiaba idiomas. En 1948 superaría las oposiciones de traductor al Ministerio de la Gobernación si bien luego pasaría al Instituto de Cultura Hispánica como traductor de varias lenguas europeas y en 1966 ingresaría en el CSIC, donde trabajó hasta su jubilación en 1983, regresando a Guitiriz. Vería entonces reeditado su poemario Nimbos, que había publicado en 1961. Muy reservado, su amigo González Tosar, señaló ayer que estaría abrumado por el protagonismo que su figura tiene este año. Los estradenses pueden aproximarse a su figura a través de los 14 paneles ya citados y con el documental "O instante eterno" de Xosé Antón Cascudo que compleeta la muestra.