Cultivar en casa los alimentos que se consumen es una manera de aprovechar los recursos propios, contribuir a la conservación del medio ambiente y apostar por lo natural. Los alumnos del colegio público de A Bandeira han mantenido esta filosofía en el último año y ayer pusieron en práctica lo aprendido. Plantaron las primeras especies de su huerta solidaria, con la que, en parte, darán de comer a familias sin recursos del Concello.

En mayo de 2013 el colegio resultó vencedor del I Certame Reciclaula, un concurso de reciclaje entre los centros educativos de la localidad organizado por el Concello y la empresa Secope. Quien reuniese más kilos de papel y cartón se proclamaría vencedor, y el centro de infantil y primaria bandeirense se llevó la palma. El premio consistió en 1.000 euros en metálico para financiar la excursión de fin de curso de los alumnos de sexto curso y en otra dotación, valorada también en 1.000 euros, para crear un huerto. La citada firma les entregó tierra, semillas y aperos para trabajar el terreno y ayer se pusieron manos a la obra.

Ataviados con guantes, o sin protección en las manos, para sentir mejor la textura, los más pequeños plantaron fresas, tras la preparación de las camas en las que estuvieron las semillas. Toda una clase práctica de cómo el poner cariño y empeño a lo que se hace, por regla general, acaba reportando buenos resultados. El cultivo dará sus frutos en las próximas semanas, tiempo que los escolares también dedicarán a la plantación de otros productos como lechugas o tomates.

La mitad de la cosecha que logren sacar adelante se destinarán al Bando de Alimentos del programa Silleda Solidaria, tal y como recogen las bases del concurso. "Con esta iniciativa, además del carácter solidario, también se contribuye a inculcar valores didácticos y medioambientales a los más pequeños", aplica la edil de Educación, Pilar Peón, que asistió a la inauguración de la huerta. Por su parte, el Concello trasdezano agradece la colaboración de la empresa Secope, que aportó un total de 3.000 euros para el certamen.

Ayer fue un día de faena y ahora toca esperar, con impaciencia, seguro, a que broten las fresas y se tornen coloradas e irresistibles al paladar.