La Librería Vagalume de Lalín acogió ayer la presentación del libro José Silvent Martínez, o mítico Barriga Verde, editado por Urco Editora. En el evento estuvieron presentes su autor, el marinense Xaime Iglesias González, y el miembro de la compañía de títeres Viravolta, Anxo García. Iglesias narra la historia del mítico artista, que recorrió toda Galicia con su barraca de títeres y sus espectáculos en la primera mitad del siglo pasado.

-¿Por qué eligió la figura de José Silvent para su libro?

-Mi primera aproximación al personaje de Barriga Verde fue porque de pequeño (yo ya tengo cierta edad) veía el espectáculo durante las fiestas de La Peregrina, en Pontevedra, donde me reía mucho. Después, viví en Lérez y tanto José Silvent, al que todo el mundo llamaba Barriga Verde, como su hijo, eran vecinos míos. Recuerdo que me encargaron un artículo sobre él por aquello de ser vecinos y, después, surgió la posibilidad de hacer un libro sobre Silvent, un extremeño que anduvo por Portugal y vino a Galicia a hacer un espectáculo en gallego y con éxito, algo que siempre me fascinó.

-¿Dónde radica la importancia y la innovación en un artista como José Silvent Martínez?

-Él creo el títere y el nombre que le dio suplantó su propio nombre. José trajo a Galicia consigo la ilusión propia de un chico de unos veinte años y el arte del teatro de muñecos que había aprendido en el país luso. Dedicó su vida a ello, y fue el "bonequeiro" gallego más popular del siglo XX. Hizo que todas las especialidades de títeres se llamaran Barriga Verde e incluso que otros titiriteros le copiasen el nombre.

-Es evidente que Silvent ha sido infravalorado por parte de los especialistas en la materia. ¿Su libro pretende acabar con esa injusticia de una vez por todas?

-Lo único que pretendo es explicar al lector que José Silvent sabía transmitir energía y movimiento con una maestría innegable. Su grandeza radica en crear un espectáculo sintético y atrevido para ese momento. Silvent llegó a Pontevedra acompañado por Emerencia, su pareja, oriunda de la ciudad. Ambos establecieron su domicilio en Lérez, parroquia donde había nacido ella y en la que vivieron hasta el fin de sus días. Desde allí, el mítico Barriga Verde se extendió por toda Galicia y, hoy, todo el mundo que alguna vez pudo verlo lo recuerda con cariño. Eso se debe a que su creador dio con la clave para transmitir de manera efectiva su espectáculo.

-¿Qué le parece el trabajo de Viravolta en el aspecto de rendir homenaje a Barriga Verde?

-Viravolta fue capaz de recuperar lo que hacía su creador con Barriga Verde. Para mi, Silvent es un personaje interesante tanto por su azarosa vida como porque todas las referencias personales y verbales que consulté lo califican como un hombre bueno. Además, tenía fama de comprender muy bien a los muñecos en toda su expresión artística, algo poco común en aquellos tiempos por aquí.

-No debió resultarle nada fácil poder llevar adelante su idea renovadora del títere, ¿verdad?

-Es que todo lo que hizo hay contextualizarlo en un momento concreto donde los espectáculos eran escasos. Él creo un personaje mítico desde el punto de vista artístico y personal que ha sobrevivido al tiempo de manera muy digna. El reconocimiento conseguido por el público de varias generaciones se debe sin lugar a dudas a esa energía y a ese movimiento del que hablaba antes, y que hacen de Barriga Verde algo inmortal.