Lalín se quedará en breve sin cines tras la clausura de las cinco salas que tiene la distribuidora Filmax en el Pontiñas Centro Comercial y de Ocio Gadis. "Al estar en el ERE desde el 13 de enero el cierre es inminente porque vamos a liquidar", explicaba ayer la responsable de la empresa en Galicia, Inmaculada Castaño. "No hay mercado, aunque lo hemos intentado salvar por todos los medios", insistió Castaño, que descartó también un posible comprador para los cines Filmax de Lalín. Tal y como informó FARO DE VIGO, Filmax había iniciado contactos con otros operadores de cine para traspasar las cincos salas dezanas, una solución similar que la de las salas del Centro Comercial Los Cantones de A Coruña. Castaño confirma que sí podrán mantener la actividad en los cines herculinos, todo lo contrario de sus gemelos lalinenses donde, según la representante gallega de la distribuidora, se hizo "lo habido y por haber para salvar la plantilla de seis trabajadores".

Otro de los factores que precipitaron el cierre de los cines Filmax de Lalín ha sido la necesidad de digitalizar las salas mediante una fuerte inversión. "Date cuenta que digitalizar cada sala saldría por unos 50.000 euros, lo que supondría una inversión total de 250.000 euros y eso no se podría asumir", asegura Inmaculada Castaño, que en abril de 2013 había anunciado dicha digitalización durante la presentación del festival Anirmau, y volvió a insistir en ella durante el verano de ese mismo año. Sin embargo, la crisis de público por la que atraviesa el séptimo arte en todo el territorio nacional ha obligado a la distribuidora a bajar el telón de una aventura que se inició el 1 de diciembre de 2004, un día después de que el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, inaugurase la gran superficie lalinense.

La mala noticia para los cinéfilos de la comarca supone la desaparición total de salas de proyección en todo Deza. Filmax invirtió en la cabecera comarcal cerca de 24.000 euros para construir unas modernas salas en grada dotadas con las últimas tecnologías en audio e imagen. Los cines ocupan una superficie de 2.075 metros cuadrados y sus patios de butacas tienen una altura de hasta nueve metros y cuentan con casi un millar de localidades. Cuando abrieron sus puertas ya estaba en marcha el Centro Comercial Deza con otras tantas salas administradas por la empresa Ciproga, S. A., que en el año 2007, y también por la falta de espectadores estas salas cerraron al público.

Tras los tiempos de los cines de Balado y Campos, y recientemente los de las salas de las dos grandes superficies comerciales, Lalín hace un "fundido a negro" dejando huérfana a la zona de oferta cinematográfica. Inmaculada Castaño insiste en que la situación se había vuelto insostenible haciendo "imposible mantener la actividad". Es el peor final posible para esta película.