Cuando José Manuel Vázquez tomó las riendas de Cáritas de A Estrada la Operación Kilo recogió 3.500 kilogramos de alimentos para ayudar a las familias más necesitadas del municipio. La cantidad era suficiente para ir pasando el año. Aunque no ha transcurrido tanto tiempo, la situación es ahora muy distinta. La crisis hace que toda previsión se quede corta. Sin embargo, la solidaridad mostrada por los ciudadanos ha pulverizado este año todos los récords. Cáritas cerró ayer la recogida de alimentos no perecederos iniciada el pasado mes de diciembre aproximándose a los 16.000 kilos de comida. Viendo la respuesta de los estradenses al SOS de la organización parroquial, Vázquez era ayer un hombre feliz colocando las rebosantes estanterías de un banco de alimentos que sirve para hacer menos cruda la realidad de 120 familias locales.

"Se volcó toda A Estrada", apuntó el dirigente de Cáritas. "No se aplicó la técnica del avestruz, de agachar la cabeza para no ver el problema", sostuvo orgulloso del comportamiento solidario de los estradenses. "Aquí da gusto ser director de Cáritas", añadió.

"No veas lo bonita que está la estantería", insistía Vázquez, quien subrayó que lo mejor de tener tantos fondos de alimentos es tener capacidad para dar más a quienes más lo precisan. Relata cómo hace unos días la entidad recibió la visita de una familia numerosa que necesitaba con urgencia alimentos. "Es una alegría poder llenar una caja con unos 30 kilos de comida y que se la lleven tan contentos. Es lo bueno de que tengamos mucho", reconoció. "Según responden los vecinos, así respondemos nosotros ante los usuarios", explicó.

Con un resultado tan formidable de la Operación Kilo, las necesidades de este banco de alimentos están cubiertas durante una temporada. No obstante, desde Cáritas se recuerda que siguen abiertos a la aportación de todo aquel que pueda echar una mano, pidiendo que los colaboradores no olviden que "el año tiene 365 días al año, no 35".

Empresas, colectivos y particulares han ido durante esta Operación Kilo juntando granito a granito una montaña de 16 toneladas de solidaridad que aliviará, y mucho, el día a día de personas a las que la vida les ha dado un vuelco. De hecho, en estos momentos el perfil mayoritario de usuarios de esta prestación se corresponde con familias jóvenes, con hijos a cargo, en las que es frecuente que los dos miembros de la pareja se hayan quedado sin empleo. En algunos casos no hay prestación alguna y, si la hay, es insuficiente para atender al coste del día a día. Algunas de estas familias tienen hasta ocho miembros; en otros casos son seis a la mesa, "sin que entre un euro en casa".

Cáritas atiende las necesidades alimenticias de sus usuarios estudiando cada una de estas unidades familiares, adaptando los lotes a aspectos como si hay niños o personas mayores en casa. Actualmente la organización parroquial opta por dar cita para que estos usuarios puedan ser mejor atendidos. Un día o tres de entrega de alimentos a la semana son del todo insuficientes para hacer frente a la demanda actual, por lo que el servicio funciona de lunes a viernes. La labor de la entidad es encomiable y posible también hoy día gracias a quienes han sabido atender su llamada.