Mármoles y Granitos Deza dispone de un mes y medio de plazo para poner fin a su actividad empresarial en su local de la rúa Areal por carecer de licencia municipal. Es el tiempo que le otorga el Concello de Lalín para proceder al cierre del local y cumplir así la sentencia emitida el pasado 16 de mayo por la sección segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG). Dicho fallo desestima la apelación presentada por la empresa y confirma las resoluciones anteriores del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo Número 3 de Pontevedra y de la propia administración municipal.

La junta de gobierno lalinense aprobó, en su sesión del 15 de julio, conceder a la marmolería un mes y medio de plazo -a contar desde el momento de la notificación del acuerdo- para clausurar su local. Este ultimátum pone fin a un proceso judicial de tres años iniciado a raíz de una denuncia vecinal por ruidos procedentes del bajo en donde se asienta la empresa. Una sentencia del Juzgado de Pontevedra, primero, y la más reciente del TSXG dan la razón a la vecina que interpuso la demanda inicial y al ayuntamiento, que ya ordenó el cierre de las instalaciones el 28 de octubre de 2010 por carecer de permiso.

El litigio comenzó en el verano de ese año, el 13 de agosto, cuando Rosa Prieto Granja, cuya vivienda está situada al lado del bajo que ocupa la marmolería, formuló una denuncia ante la Policía Local de Lalín por ruidos procedentes de una máquina. El informe policial, elaborado tras una inspección en la medianoche del 7 de septiembre, concluía que: "A las 00.31 horas se pone en marcha una de las máquinas de (Mármoles y Granitos Deza), durando su trabajo cuatro minutos, transcurridos los cuales se vuelve a apagar".

El 16 de septiembre, la junta de gobierno abre un expediente de reposición de la legalidad, en el que ordena la clausura de la actividad por "no contar con licencia municipal ni haber presentado comunicación previa". La propietaria, Begoña Rodríguez Hernández, formula alegaciones para intentar avalar la legalidad de su actividad. Pero fueron desestimadas por el ejecutivo municipal, que el 28 de octubre del mismo año decreta el cierre del local. Después de otro recurso de la empresa y de nuevas denuncias de la vecina, la Policía Local vuelve a visitar el bajo en noviembre de 2011 y comprueba que "los ruidos eran producidos por máquinas automáticas que funcionaban por la noche".

Mármoles y Granitos Deza nació en 1966, aunque en su actual ubicación -número 56 de la rúa Areal- empezó a operar en 1977. Su clausura supondría la desaparición de unos cinco empleos directos y varios indirectos.