Las organizaciones Unións Agrarias, Xóvenes Agricultores y Sindicato Labrego Galego pondrán en marcha a partir del 6 de noviembre "un boicot indefinido" contra las industrias y los centros de distribución de leche, "dada la falta de respuesta y de medidas para corregir una situación que está llevando a la ruina a las 11.000 granjas lecheras de Galicia", aseguran. Las amenazas que reciben los ganaderos para aceptar contratos homologados sin posibilidad de pactar el precio con las industrias así como la continuidad del uso de la leche como producto reclamo en las áreas comerciales fuerzan al sector a preparar una protesta "que paralizará las comarcas de Deza y Tabeirós", asegura el secretario de Acción Sindical de Unións, Javier Iglesias.

La protesta se centrará en la paralización del transporte, tanto a la hora de hacer entregas de leche como para evitar que entren camiones con excedentes foráneos con los que abastecer el mercado. Es el único camino que le queda a un sector cuya situación es insostenible. "A los productores gallegos se nos está pagando el litro a 29 céntimos, mientras desde el Ministerio de Agricultura se calcula que el coste de producción está en 36. Pero hay que tener en cuenta la cadena de valor de la leche, puesto que solo el brick cuesta 17 céntimos" y el proceso de envasado 22, con lo que la leche que llega al consumidor cuesta, en realidad, 67 céntimos, explica Javier Iglesias. Es más, el propio ministerio asegura que vender por debajo de los 65 céntimos "traslada tensiones a la cadena de valor". Pese a ello, en los supermercados y áreas comerciales el litro se vende por debajo de los 50 céntimos, lo que genera pérdidas para el sector y sobre todo para el ganadero.

Los tres sindicatos gallegos ultiman el boicot que realizarán a industrias y distribución, en un escenario en el que, ayer, también se produjeron protestas ganaderas en Asturias y Castilla y León. En estas dos comunidades se exige al Ministerio de Agricultura que controle prácticas de venta ilegales. Hoy, Unións Agrarias volverá a presentar una denuncia ante la Comisión Nacional de Competencia por la venta de leche a pérdidas. Este organismo ya reconoció otra denuncia similar del sindicato en febrero de 2011. Ni la declaración de intenciones de las comerciales ni la obligatoriedad de los pactos -ambos entraron en vigor a comienzos de mes- están ayudando al sector. "Hay industrias que amenazan al ganadero con no pagarle el último mes de entrega si cambia de empresa", asegura la nueva secretaria del Sindicato Labrego Galego, Isabel Vilalba. Esta representante urge la creación de una federación que aglutine a las Organizaciones de Productores de Leche (OPL) que montaron los diferentes sindicatos para poder negociar los precios con las industrias. "No tiene sentido que nos paguen la leche a 28 céntimos" añade su homólogo de Xóvenes Agricultores, Francisco Bello. Es cierto que en 2009 la leche cruda llegó a desplomarse a los 22 céntimos, "pero entonces los costes de producción eran también inferiores. No queremos que esta situación se perpetúe", añade.