Dos viviendas de la aldea de Vilar do Xestal, en Noceda, están excluidas del paquete de expropiaciones que acaba de anunciar el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), a los vecinos de esta parroquia lalinense. A pesar de que ambas edificaciones presentan grietas desde que comenzaron las voladuras, no se encuentran literalmente sobre el trazado de dicho túnel para el tren de alta velocidad (TAV), que precisamente prevé expropiar otras cinco casas con vistas a evitar daños personales durante las obras.

Y es que las explosiones para el túnel están creando controversias entre los vecinos y la empresa, puesto que si al principio de los trabajos se alertaba de las voladuras mediante una sirena, en los últimos tiempos "limítanse a colocar un garda de seguridade que se pasea cerca das casas momentos antes de que sintamos as vibracións", indica Manuel Lamas. La casa paterna de este vecino muestra una grieta a lo largo de un lateral de su fachada, y quedará rodeada por un nuevo camino que se prevé abrir desde la escombrera y que, bordeando el lugar, permitirá trasladar la tierra del túnel de Anzo.

Esta medida se debe, según explicaron los vecinos al portavoz del BNG de Lalín Francisco Vilariño, a que la familia Guerra, propietaria de una finca en Anzo que en principio iba a servir de escombrera "moveuse e ao final ocuparon un monte comunal, sen indemnizar" en el que también se pararon las obras gracias a la protesta vecinal. En cualquier caso, los vecinos temen que se amplíe la escombrera, recibiendo entre uno y cinco euros por metro- a la par que aseguran que en la actual se ha vaciado tierra con camiones de Mejuto y Batán, ajena a las obras del tren.

La medida no satisface en absoluto a la comunidad -que ayer escogió a cuatro representantes para mantener contactos con los políticos y el Adif-, que prefiere mantener las fincas tal y como están de cara a la concentración parcelaria.

El hecho de que todos los vecinos tengan animales fue uno de los motivos por los que se negaron a trasladarse a hoteles durante el tiempo que durasen las voladuras. Una de las afectadas, Berta Rozas, incluso propuso al Adif que abonase a cada vecino entre 50 y 100 euros por el tiempo que tenían que estar fuera de sus hogares durante los trabajos "e o que responderon foi que, entón, me quedase dentro da casa e non saíse". Esta mujer reside en una casa, construida hace cuatro años y que en el último mes presenta grietas en el interior de la cocina y habitaciones, "e ás veces incluso saltan as tachuelas que colocan nas paredes para controlar a forza dos seísmos". En teoría, éstos no pueden superar el 5 en la escala Richter, "e ás veces marca 8, ou marca 3 porque o poñen moi distanciado das voladuras", y en ocasiones no se sabe qué marca ya que la encargada "afirma que non o entende porque está en inglés".

Moción y unión

El edil del BNG declaró su intención de presentar una moción en el pleno del martes para exigir una reunión con el Adif. La misma moción que propondrá el PP, en la que reclaman concretar el importe de las viviendas afectadas, así como el rechazo a la ampliación de la escombrera de Agro de Sestai, que afectará a unos mil robles.