Silvia Pampín / DEZA/TABEIRÓS-MONTES

El primer día de la temporada de pesca de trucha llenó ayer de deportistas los ríos de las comarcas de Tabeirós-Montes y el Deza. Las primeras cañas hicieron su aparición en las riberas de los ríos tan pronto como las primeras luces del amanecer anunciaron la llegada del día.

Una mañana especialmente soleada y las claras aguas de los ríos dificultaron las capturas, al facilitarle la visión a las truchas. Esta circunstancia hizo que en Vila de Cruces y parte de Silleda, concretamente entre la desembocadura del Lañas y la presa de Portodemouros, las capturas fuesen mínimas. En cambio, en otras zonas como los ríos Asneiro y Arnego (en Lalín) o los ríos Vea, Curantes, Umia y Liñares (en A Estrada) los deportistas se cobraron bastantes piezas. En los cotos no faltó ningún deportista -ni en Lalín ni tampoco en los ríos Lérez y Castro, en Forcarei y Cerdedo- en tanto que en las zonas libres los pescadores se agolpaban. Así ocurrió en las inmediaciones del puente viejo de Pontevea, en A Estrada, donde por momentos se contabilizaban hasta cerca de 40 aficionados.

En ésta y en otras zonas, algunos reconocían, al pie del río, que acudían con la esperanza de saciar sus ganas de pescar tras meses sin disfrutar de su deporte favorito.Aunque había jovencísimos pescadores con sus padres demostrando que la pesca tiene cantera, la mayoría de los deportistas tenían entre 19 y 45 años. Tal vez uno de los de mayor edad se localizaba en el Deza. Un vecino de Lalín casi octogenario demostraba mantenerse en plena forma. En A Estrada, en cambio, no había tantos ribereños como en temporadas pasadas.En Silleda, donde las capturas no fueron demasidado buenas, las mujeres demostraron que la igualdad se está extendiendo a todos los ámbitos y varias también probaron suerte con sus cañas.

Más capturas para los fieles a la cucharilla

El guarda de la cuenca del Ulla, Jorge Padín; el de la Sociedade Deportiva Río Ulla de A Estrada, Ramiro Aller; y los presidentes de las sociedades de caza y pesca de Lalín y Silleda, Luis Nistal Riádigos y Antonio Pena respectivamente, coincidieron ayer en que los fieles a la cucharilla lograron ayer más capturas que los que optaron por el cebo vivo, la consabida "miñoca".

Piezas para casi todos y las pequeñas, al río

Aunque las capturas no fueron especialmente abundantes -pocos alcanzaron el cupo permitido- hubo piezas para casi todos los pescadores. El abundante número de truchas pequeñas que hubo que devolver al agua en ríos como el Liñares o el Vea dan buena muestra de la salud que, afortunadamente, reina hoy en nuestros ríos.