Silvia Pampín / A ESTRADA

La calidez musical tiene nombre de mujer. Se llama Christina Rosenvinge y actuó en la noche del viernes en el Teatro Principal de A Estrada, en el marco del tercer concierto del festival Marzopop.

Una melancolía deliberadamente oscura, la fragilidad que caracteriza el sonido de la artista en los últimos tiempos y la visceralidad de sus letras se aliaron con la sofisticación, el refinamiento y la sencillez a un tiempo para dar forma a un concierto lleno de contradicciones que logró trasladar al público a un universo plagado de paisajes sonoros tridimensionales de asombrosa calidad.

Rosenvinge no decepcionó y el público aplaudió un concierto de pop vanguardista al que se asomaron con desparpajo toques de pop intelectual europeo, logrando una asombrosa conexión con el undergroun neoyorquino. Un sonido rotundo, audaz e innovador evidenció la originalidad de unos temas caracterizados por la adherencia de melodías clásicas pero reinventadas.