La comisión de afectados del Tren de Alta Velocidad (TAV) de Lalín, en la que se integran representantes vecinales de las parroquias por las que discurrirá el trazado, mantuvo ayer un encuentro en el que se acordó exigir al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) el pago de las expropiaciones de las fincas, ya que hasta la fecha, y pese a ocupar los terrenos, sólo se han abonado unos depósitos de muy pocos euros. Asimismo, el grupo de trabajo también quiere una garantía de que se repararán los daños efectuados -sobre todo en pistas- y que se produzca una contestación a las alegaciones formuladas por concello y vecinos.

Además de estos acuerdos alcanzados en la reunión, los afectados mantuvieron un contacto posterior con un técnico de Sepinsa y un representante de Dragados en el que le expusieron su malestar por el mapa de ruidos propuesto para evitar contaminación acústica en las viviendas. Una de las principales quejas de los vecinos radica en la construcción de una barrera de hormigón de un kilómetro de longitud y dos metros de altura en Botos, incluido en el tramo Abeleda-Baxán. Los lugareños señalaron que en ese punto el tren discurrirá por un viaducto a bastante altura, por lo que la citada barrera ejercerá más de obstrucción del paso de vehículos y peatones que de barrera antirruido.

No obstante, las protestas se ampliaron a la información que les dieron los representantes de las empresas de que en aquellas viviendas en las que se superen los 85 decibelios cuando se haya construido el TAV se adoptarán medidas correctoras de los ruidos. Este anuncio motivó las quejas vecinales, ya que quieren que las posibles soluciones se analicen y se impongan antes de que la obra haya concluido.

De este modo, los representantes de las empresas constructoras tuvieron que soportar las protestas vecinales por sus previsiones para atajar los ruidos, que consistirán básicamente en placas de materiales aislantes o absorbentes, generalmente de plástico, madera u hormigón que se colocarán en fila formando muros. Asimismo, de manera complementaria habrá revegetaciones con el fin de paliar los ruidos en zonas de desmonte que se integrarán así en el paisaje.