Han pasado 14 años desde que Milagros García accediera al puesto de Secretaria de UGT-Deza y, ahora, esta mujer de mirada seductora, ha decidido "colgar las botas" para dejar paso a una nueva generación. Ha sido secretaria de Organización, miembro de la Gestora..., pero cree llegado el momento de abandonar la primera línea de la lucha sindical.

- ¿Cuál es el balance que hace después de todo este tiempo al frente de la UGT en el Deza?

- Sin duda positivo, tanto desde el punto de vista personal como también en el plano estrictamente sindical. Lo que más me ha satisfecho ha sido haber ayudado, en la medida de mis posibilidades, a mucha gente a superar los problema.

- ¿Existe alguna posibilidad de que reconsidere su marcha?

- No, ninguna. Soy de las que pienso que nadie se puede perpetuar en un cargo porque, aunque no quieras, pierdes efectividad y en puestos como éste hay que fomentar el dinamismo. Además, cada vez se me hacía más difícil compaginar mi trabajo en Santiago con la tarea sindical. De todas formas, estoy segura de que lo voy a echar de menos.

- ¿De qué gestión se siente más orgullosa como responsable comarcal?

- Hubo muchas historias. Pero, recuerdo el caso de una empresa de la construcción situada en el polígono de Botos con un traslado de todos sus trabajadores, que ya habían firmado el cese. Retomamos el asunto y empezamos a negociar. Fue complicado, pero al final conseguimos cantidades millonarias para los trabajadores. Otra gestión que me gustó fue la adquisición del local en el que se encuentran las oficinas del sindicato, algo que garantiza su supervivencia.

- De todos es sabido la fama de próspera que tiene la comarca. ¿Esta bonanza tiene su reflejo en el mercado laboral?

- Es verdad que hace unos años esta comarca progresó económicamente, lo que propició el aumento de la productividad. Sin embargo, también aumentó el desequilibrio social a la hora de cobrar y, por supuesto, la precariedad laboral. Aquí no existen grandes empresas sino pequeñas que tienen a sus trabajadores en períodos de pruebas sin contrato o, por ejemplo, con unos altos índices de siniestralidad laboral.

- ¿Cree que con el nuevo gobierno autonómico Lalín podría perder peso específico en el ámbito empresarial gallego?

- No comparto esa opinión. Los empresarios de la comarca están acostumbrados a hacer lo que les da la gana al amparo de la administración. Espero que con la nueva Xunta esto termine y tengo que decir que nosotros no somos sospechosos de arrimar el ascua a nuestra sardina porque, por ejemplo, participamos en la huelga general del 14-D cuando el PSOE gobernaba en Madrid.

- Los trabajadores de Unicen auguran un negro futuro para el sector textil gallego. ¿cómo podría afectar esta crisis a las firmas de Lalín?

- Los despidos del textil son producto de la política de fabricar prendas en el Tercer Mundo. El desembarco del producto chino está haciendo mucho daño a un sector que, por ejemplo, en Lalín está pagando una miseria a las trabajadoras, unos 700 euros de salario base. Tenemos constancia de que las tienen como ayudantes haciendo un número importante de horas extras y, además, coaccionadas con contratos eventuales por lo que es difícil que alguna de estas mujeres se atrevan a denunciar su situación.

- Prabasa y más recientemente Acibro son los últimos conflictos laborales en la zona, ¿cómo está la situación?

- Lo de Prabasa es lo que se conoce como un despido objetivo, cuando la empresa, por causas económicas, técnicas o de producción, se ve obligada a cerrar. En el conflicto de Acibro, los trabajadores no tienen comunicación oficial pero están negociando la recolocación.

- ¿Qué hace una sindicalista cuando se "jubila"?

- Aún me quedan muchas cosas por hacer. Una vez que finalice el congreso comarcal tengo pensado tomarme un descanso pero, después, seguiré como siempre afiliada a la Federación de Servicios Públicos donde, por cierto, intentaré crear un sindicato comarcal en el Deza porque no contamos todavía con él.

- Supongo que tampoco habrá tenido tiempo para dedicarselo a sus aficiones. ¿cuáles son?

- Lo que más me gusta es salir los viernes con los amigos y charlar mientras te tomas, por ejemplo, una copa de vino. Con el tiempo he descubierto que soy más aficionada de lo que pensaba a las tertulias.

- ¿Y la música?

- Siento predilección por Joaquín Sabina. Tengo casi todos sus discos, pero también me gusta escuchar a Joan Manoel Serrat y, en general, la canción con mensaje.