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Fútbol Sala | Primera División Femenina

Una pizarra, con solo cinco fichas

En el Poio Pescamar, mientras siete de sus jugadoras hacen historia como convocadas al primer mundial oficial de la historia del fútbol sala femenino, el resto del grupo trabaja, en minoría, para que el parón no castigue en exceso a un grupo brillante que sueña con alcanzar la gloria esta temporada.

Las cinco jugadoras que quedan en Poio, en un entrenamiento en el gimnasio

Las cinco jugadoras que quedan en Poio, en un entrenamiento en el gimnasio / Gustavo Santos

Poio

El fútbol sala, en esencia, son dos comandos de doce efectivos cada uno que se pelean durante cuarenta minutos a tiempo parado por la victoria. Si a esa convocatoria, más corta que en otros deportes como el fútbol o el balonmano, se le quitan siete piezas, ¿se puede organizar un equipo?

El primer mundial oficial del fútbol sala femenino de la historia, pese a ser una contrariedad a nivel competitivo para la entidad, no genera ningún temor ni preocupación excesiva. El reinicio de la competición, tras el inmaculado arranque de las conserveras, es un motivo de alegría enorme del cuerpo técnico y las compañeras. «Nos alegramos por las que están en el Mundial y aquí estamos buscando soluciones para aprovechar este mes», asegura Luis López-Tulla, entrenador.

De las sesiones multitudinarias en pista a las prácticas de gimnasio en grupos reducidos, así ha sido la adaptación del equipo a la falta de efectivas por sus compromisos en Filipinas. Los reducidos (trabajo dinámico de situaciones de juego real con un menor número de gente) y la ayuda del filial son las nuevas integrantes de la plantilla, y ambas han encajado bien en el vestuario. «Hacemos ejercicios individuales, uno contra uno o dos contra dos, pero no podemos ir más allá salvo cuando sube el filial, que ahí sí podemos plantear algo más de juego real», asegura la ala, Chuli. Su compañera, Candela, aprovechó para elogiar el papel del segundo equipo en estas fechas que las necesitan. «Contar con el filial es una suerte porque nos ayuda a complementar la plantilla y a mantener entrenamientos más enfocados a conservar el ritmo competitivo», agradeció la pívot.

La vuelta a la competición depara un rival muy duro en Copa de la Reina, el Futsi Navalcarnero, y el primer partido de ‘la final por la liga’ ante el Melilla. El técnico, pese a esas complicaciones evidentes para preparar los duelos, está tranquilo y reconoce un punto positivo a favor de las suyas. «Yo creo que, dentro de las circunstancias, puede que incluso nos venga bien el parón. Estábamos en buen momento y cuando vuelvan las jugadoras lo harán con ganas. El calendario es complejo pero también creo que puede ayudarnos a mantener ese punto de alerta necesario», afirmó.

Chuli y Candela se suman al parecer de su entrenador y también tienen claro que la falta de futbolistas puede acarrear cosas positivas, más allá de la posible victoria en al campeonato del mundo de sus amigas y compañeras. Algunos detalles técnicos individuales, junto a la fijación de objetivos físicos individualizados, son las caras de una moneda, que aunque pueda parecerlo, no cayó de cruz en A Seca.

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