Del trabajo digno a la pena máxima
El Pontevedra empata en casa, después de que Dani Selma, lanzador en ambas ocasiones, fallase dos penaltis en el descuento del partido | El gol de Comparada de cabeza tuvo su réplica en la segunda parte con Javi Domínguez

Alain Ribeiro pugna por un balón aéreo. | Gustavo Santos
Desde los instantes previos a que el balón empezase a intentar rodar, ya se sabía que la bravura del agua iba a hacer a los jugadores de ambos equipos convertirse en bucaneros desprovistos de cualquier temor. La banda sonora de «Piratas del Caribe» durante el calentamiento era un aviso de ese sacrificio entre la feroz tempestad que quisieron mantener las dos tripulaciones. Álex González, quien recientemente dobló el cabo de Hornos y superó la marca del histórico Cholo, fue distinguido con su pendiente en la oreja izquierda, el cual tuvo forma de camiseta conmemorativa y una pancarta del Fondo Norte. «Ál3x, Te2ón e Coraz8n», se leía en la proa del estadio, en referencia al tesón y corazón demostrado en sus 328 ocasiones que portó la zamarra pontevedresa.
La bandera granate contó con varios cambios con respecto al último abordaje en las aguas del Tormes la pasada jornada. Tres jugadores nuevos (Juanra, Álex González y Álex Comparada) y un cambio de posición (Brais Abelenda a la mediapunta) que prometían compromiso. La bandera albinegra, por su parte, se presentó al enfrentamiento pirata con dos novedades entre sus titulares.
El Pontevedra y el Mérida saltaron césped con las ideas muy claras, aunque expectantes con ver cómo combatía su rival entre las aguas, en la priemra media hora, más tranquilas. Tiros desde lejos sin ver portería, balones muertos en la frontal sin rematador y una deriva inexorable al juego aéreo. Tras una primera ocasión de Juanra por meter mano al botín enemigo, el balón se fue a saque de esquina. Yelko Pino, con un centro impecable al área pequeña, dotó del balón idóneo a Álex Comparada para que el joven capturase con sus redes el premio, enviase el balón al fondo de las mallas de Csentrics.
Los compases finales de la primera mitad, ya inmersos en la incuestionable tormenta que se disputó el resto del choque, estuvo marcado por la entrada del videoarbitraje para revisar dos posibles penaltis, uno por cada barco. Dos reclamaciones, dos agarrones sin excesiva fuerza y dos decisiones de las que, con motivo, no se retractó el colegiado del encuentro.
Regresaron los corsarios a la batalla naval con una fatal noticia para los gallegos. Juanra Gómez, en un giro fortuito en disputa de balón, tuvo que ser sustituido. Una baja que dejó mal cuerpo en la plantilla y cuerpo técnico.
El control que el Pontevedra estaba teniendo de la mar se esfumó en el segundo acto y el Mérida, sediento de sangre, quiso recuperar, como mínimo, el empate. Chiqui, viejo conocido en Pasarón, colgó una falta al punto de penalti y Javi Domínguez, con un remate de cabeza extraordinario, batió al meta local.
Temporal persistente, partido aierto y veintidós piratas a los que las tablas les sabían a poco. Ambos jefes de las flotas realizaron cambios para doblegar al oponente, aunque sin éxito.
Cuando el partido entraba en su recta final, Dani Selma fue derribado por Eduald Vergés en el área. Roja para el defensor y once metros para el Pontevedra. El valenciano, quien no era el responsable de lanzar según el capitán Domínguez, pecó de orgullo y pateó, sin ningún éxito, la pena máxima. El rechace, con un rebote previo, tocó en la mano de un futbolista visitante y de nuevo, el árbitro, mandó a los jugadores detrás de la media luna. Rubén Domínguez se desgañitó en la banda para que se respetase el orden de tiradores. Dani Selma, en un nuevo acto de indisciplina e insumisión impropios de un bucanero profesional, tomó el balón y estrelló la redonda en el travesaño.
Inaudito y de complicada comprensión. Dos penaltis en el descuento que no impidieron el empate entre piratas.
- El buque «Novaya Zemlya» descargará en Cuba tras el veto a hacerlo en España
- «Tuve que renunciar a mucho y adaptar mi vida para conseguir ser jueza»
- El emblemático Hotel Bahía de Vigo renueva su imagen: adiós a los azulejos azules y más de 5,4 millones de inversión
- Retenciones en Vigo: varios autobuses de turistas portugueses complican el tránsito en Beiramar
- El ourensano Diego Fuentes, futuro 'copadre': «Pensé que no tenía por qué ser peor que otro sistema porque al final se trata de conocer a alguien con quien establezcas una afinidad»
- ¿Por qué conviven vecinos y huéspedes en el Hotel Bahía de Vigo?
- Villa Elisa ya es propiedad municipal
- Punto y final a la burla de Cerdedo