«Nunca me imaginé que llegaría a jugar un Mundial»
La selección española de fútbol sala femenino participa en el primer mundial femenino oficial de la historia. Ale de Paz es una de las pioneras que en Filipinas en buscarán la primera estrella sobre el escudo.

Ale de Paz, junto al trofeo del Europeo en 2023. / FdV
Alejandra de Paz González (Neda, 1995) será historia del deporte gallego y del deporte nacional independientemente de lo que suceda este próximo mes de competición. La ala del Poio Pescamar es una de las dieciséis jugadoras que la seleccionadora, Claudia Pons, ha convocado para el primer mundial oficial del fútbol sala femenino. La exjugadora del Burela FS y el Marín afronta la temporada con ilusión, contento con el rendimiento hasta el momento de su equipo y con la hazaña personal y deportiva que supone estar en Filipinas en un evento que marcará un antes y un después en el fútbol sala y en el deporte femenino.
¿Cómo está siendo esta nueva temporada en el club?
Creo que el inicio de temporada habla por sí solo. A nivel de números, arrancamos de la mejor manera. Comparándolo con otros años, creo que es el mejor año del club. Queremos estar siempre en lo más alto de la tabla, queremos entrar en playoff y, de momento, es uno de los objetivos que estamos cumpliendo porque, sinceramente, estamos superbien.
¿Se puede pensar este año en algo más que el objetivo del playoff? ¿El ansiado primer título del Poio Pescamar?
¿Por qué no? Llevamos ya unos años entrando en playoff, en la Copa de la Reina, en fases finales de las competiciones, y creo que este año tenemos una plantilla muy buena. Los fichajes han encajado genial, así que, por qué no dar un pasito más y soñar con poder ganar algún título.
¿Cómo es este renovado grupo?
Muy bueno en todos los sentidos, tanto a nivel deportivo como personal. Se están adaptando muy bien y eso nos da más calidad en los entrenamientos y en los partidos. Las rotaciones funcionan, físicamente estamos muy bien y el hecho de entrar y salir continuamente nos permite llegar mejor al final de los partidos.
Es una habitual en las convocatorias de la selección, pero ¿qué sintió al saber que estaba entre las 16 convocadas para el primer mundial femenino?
Mucha emoción. Verme en esa lista fue muy especial. El vídeo que publicó la Federación con las convocadas fue muy emotivo, y verme ahí fue un sueño hecho realidad. Es algo por lo que mucha gente ha luchado durante mucho tiempo y creo que es nuestro momento de representar a un gran número de jugadoras, además de a nuestro país.
¿Cómo es convivir esa experiencia con compañeras de su equipo que también han sido convocadas con España u otras selecciones nacionales?
Muy guay. Al final son algo más que compañeras, porque vivimos el día a día juntas, pasamos mucho tiempo más allá de los entrenamientos. Tenerlas ahí es un apoyo muy importante. Vamos a pasar muchos días fuera de casa y ellas serán como una parte de la familia que tendremos cerca, así que muy contenta de compartirlo con ellas.
¿Qué espera de este Mundial de Filipinas?
Creo que no solo nosotras, sino todas las selecciones, lo van a afrontar con mucha ilusión. Todas quieren ganar. Habrá partidos muy complicados, competitivos e intensos, y cada equipo pondrá mucho orgullo en la pista. Cada partido será muy difícil.
¿Hasta qué punto considera que este tipo de iniciativas ayudan a visibilizar el fútbol sala femenino?
Sí, muchísimo. Espero que la retransmisión y la visibilidad que merecemos se lleven a cabo, porque es algo histórico para nosotras. El hecho de haber creado un Mundial ya ha hecho que muchas selecciones se pusieran las pilas y empezaran a profesionalizarse y trabajar más en serio.
La pequeña Ale de Paz que comenzaba a dar sus primeros pasos en el fútbol sala, ¿alguna vez pensó que llegaría a cumplir sueños como este?
No, ni en broma. Es algo con lo que sueñas, pero de manera muy hipotética. Cuando era pequeña veía a jugadoras de la selección en mundiales no oficiales, y lo seguías un poco por redes, pero nunca me imaginé que llegaría a jugar uno yo. Estoy muy contenta de poder formar parte de ello.
¿Qué mensaje le daría a todas esas niñas que están ahora empezando?
Que disfruten. Es un deporte muy bonito que me ha dado muchas cosas en la vida y que te enseña valores que no te da otra cosa. El deporte te da muchas alegrías, pero también momentos duros que te hacen crecer y madurar. Lo más importante es que te forma como persona.
¿Qué siente cada vez que representa a su país y el ser un pilar de la selección?
Es un orgullo enorme poder formar parte de la selección y más aún hacerlo de manera habitual. Muchas jugadoras sueñan con estar en tu lugar y darían lo que fuera por conseguirlo. Para mí es un privilegio formar parte de este grupo y de este equipazo, tanto a nivel deportivo como personal, porque ganamos mucho en calidad humana.
Con el Mundial se va a parar la liga durante más de un mes. ¿Cómo cree que puede afectar eso a la buena dinámica del equipo, con siete jugadoras en Filipinas?
Es algo complejo, nunca lo hemos vivido. El máximo parón que hemos tenido ha sido de dos semanas por los campeonatos de Europa, y esto será el doble. No sé cómo nos afectará, pero espero que lo llevemos bien cuando volvamos al club. Habrá que cambiar rápidamente el chip, porque son cosas muy diferentes. Si estamos en la selección es porque tenemos la capacidad de adaptarnos, de estar en un sitio y, a la semana siguiente, en otro.
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