El Pontevedra confía en tener entrenador para el primer equipo la próxima semana, después de haber descartado definitivamente la opción de Luisito. El favorito para sentarse en el banquillo de Pasarón es desde hace semanas David Sierra, hombre de confianza del nuevo director deportivo granate, Toni Otero, con el que coincidió en el Celta, y viejo conocido de la entidad, en cuya estructura trabajó hace años, llegando a ser entrenador del conjunto filial. El actual técnico del filial, Sergio Moreira, sería el segundo entrenador de Sierra si finalmente fructificara esta opción, porque la entidad que dirige Lupe Murillo tiene alguna otra alternativa sobre la mesa, como el ex míster del Compostela Yago Iglesias.

Uno de los nombres que estaba sobre la mesa de Toni Otero era el de Fede Bahón, pero el cántabro firmó el SAD Villaverde, de la Tercera División madrileña, con lo que, salvo sorpresa, es una opción descartada.

Tras salvar la categoría, la idea del Pontevedra era que Luisito continuara al frente del primer equipo, pero con la llegada del nuevo director deportivo las cosas cambiaron y este siempre fue más partidario de un cambio. Todo apunta a que será David Sierra, con experiencia en el propio Pontevedra, en el Ribadumia, en el Celta y en el Lugo, el nuevo inquilino del banquillo y que será anunciado la próxima semana.

Muy dolido

La directiva del Pontevedra trasladó a Luisito su decisión en una reunión celebrada el pasado miércoles en Pasarón. El técnico de Teo se mostró muy dolido, no solo por no continuar al frente del equipo, sino especialmente “polas formas”. “Foi unha puñalada trapera. Estou desgustado e decepcionado, aínda que non me pilla de sorpresa, estou metido no fútbol e estas cosas pasan. Non me gustou como foron as cousas”, afirmó muy enfadado el técnico, que también quiso aclarar, en relación a una acusación de Toni Otero, que él no se negó a aceptar una rebaja salarial. “A miña lealdade cara ao Pontevedra está fóra de toda dúbida”, recalcó Luisito, en referencia a su implicación esta temporada, en la que, a pesar de sufrir un trombo en un brazo, no quiso coger la baja para seguir dirigiendo al equipo, poniendo en peligro su salud.

Según relató, el anterior director deportivo del Pontevedra, Roberto Feáns, le transmitió unas semanas antes de que finalizara la liga que “pasase o que pasase” iba a ser el entrenador, “aínda que estivesemos en Terceira”.