La transformación del Pontevedra tras el descanso permitió una gran remontada en Barreiro. Un Ponteveda sin carácter en la primera mitad, dio paso a un equipo intenso y bravo, llevándose tres puntos importantes.

Por contra el Celta B no supo cómo rematar a un Pontevedra muy tocado por sus tres derrotas anteriores y permitió a los granates primero engancharse al partido y después acabar llevándose el triunfo de Barreiro. Santi Figueroa, que en un principio iba a ser uno de los descartes visitantes, pasó en unos minutos de ser un espectador más del partido a acabar convirtiéndose en protagonista del mismo. Porque la lesión de Nacho López en el calentamiento abrió las puertas de la titularidad a Pedro Vázquez y otorgó un hueco entre los suplentes a Santi Figueroa, que tendría que saltar al campo a la media hora de juego al tener que retirarse también lesionado Pol. Y suyo fue el gol del empate a quince minutos del final. El tanto que hizo soñar al Pontevedra con una victoria para aliviar su situación clasificatoria. Un gol que llenó de nerviosismo al equipo local y abrió la puerta a la tercera derrota consecutiva en Barreiro.

El once inicial de Jacobo Montes presentaba tres variaciones respecto a lo habitual en estas primeras jornadas ante su afición. Las dos más importantes se concentraban en la defensa, donde Mangana entraba como lateral derecho por la convocatoria de Sergio con el primer equipo y Fontán hacía lo propio en la izquierda. La otra llegaba en la mediapunta, con Solís de vuelta a la titularidad y Jacobo y Yeboah en las bandas.

El partido amenazó con un inicio vibrante puesto que ya en la primera jugada Apeh encontró el espacio para explotar la velocidad de Yeboah pero el intento de vaselina del veloz extremo fue muy defectuoso.

Fue un espejismo porque el bagaje ofensivo durante el resto de la primera mitad fue escaso. Por no decir que prácticamente nulo. El Pontevedra intentó llevar la iniciativa ante un Celta B que no encontraba su juego combinativo y trataba de sorprender a su rival con balones largos para Apeh. Pero ni unos ni otros llegaban con cierto peligro a la portería rival.

Los visitantes inquietaban ligeramente en las acciones a balón parado o en centros laterales por su mayor corpulencia como en un servicio de Pedro Vázquez cabeceado por Álvaro Bustos a los diez minutos de juego.

Casi a la media hora, el filial céltico empezó a sentirse algo más cómodo con la pelota y, casi sin querer, se encontró por delante en el marcador. Solís consiguió sacar un peligroso centro raso desde banda derecha y Apeh metió el pie lo justo para llevar la pelota al fondo de la portería de Edu.

Sin embargo, el conjunto de Jacobo Montes no fue capaz de aprovechar el momento y rematar a un rival muy tocado, permitiéndole llegar con vida al intermedio. Y lo cierto es que el descanso sirvió para que el Pontevedra refrescase sus ideas y volviese al césped de Barreiro dispuesto a intentar llevarse un resultado positivo de Vigo.

Pedro Vázquez avisó de las intenciones visitantes con un disparo ligeramente desviado después de una buena acción individual. Adighibe, con un cabezazo que se marchó alto por muy poco en una falta lateral, lo confirmaba instantes después.

El Pontevedra tenía claro que sus opciones pasaban por poner cerco a la portería de Fran Vieites y se lanzó a la desesperada, dejando huecos atrás que el Celta B quería aprovechar para sentenciar al contragolpe.

Lo pudo hacer en una buena acción en banda derecha entre Mangana, Jacobo y Moha, que finalizó con un centro de este último que acabó llegando a pies de Yeboah en el segundo palo. Con todo a su favor para marcar y dar un golpe definitivo al encuentro, Yeboah estrelló su remate en el cuerpo de Edu.

Con el paso de los minutos, el dominio del Pontevedra se hacía cada vez más intenso. Javi Pazos, al poco de saltar al campo, conectó una sensacional volea que no acabó en el tanto del empate por una mejor parada todavía de Fran Vieites para evitarlo.

Quedaba apenas un cuarto de hora para el final y el meta céltico tenía que volar otra vez para impedir que un cabezazo de Adighibe acabase en el fondo de su portería. Pero no pudo evitar que en el rechace Santi Figueroa pasase de descarte a héroe al firmar el empate.

El gol dio nuevas energías a los visitantes, que creían más que nunca en la remontada. Mientras, el Celta B no encontraba ese contragolpe para matar el encuentro. Por eso, una indecisión en el último minuto, en un centro desde la izquierda permitió a Rivera conseguir el 1-2 y dar aire al Pontevedra.