El Pontevedra afrontará a partir del próximo 25 de agosto una competición de liga diferente a la de los últimos años, con la incorporación al grupo I de Segunda B de equipos como el Atlético Baleares, el Ibiza o el Melilla, por lo que la composición de la plantilla ha tenido que adaptarse también a las nuevas circunstancias.

Ante las bajas de jugadores como Kevin Presa, David Castro y Borja Domínguez, la dirección deportiva granate ha optado por reforzar estas posiciones específicas con futbolistas que quizá no tienen tanto talento, pero que aportan un plus en el aspecto físico, algo que la próxima temporada se presume determinante.

Es el caso de Sana Ndiaye, que en el Trofeo Luis Otero, a pesar de tener todavía poco rodaje, dio muestras de que va a ser un muro difícilmente superable en el centro del campo granate. Salvando las distancias, el senegalés tiene un perfil similar al de Kevin Presa, pero nada que ver con el de Borja Domínguez, aunque promete una mayor aportación ofensiva de lo que puede parecer por su gran envergadura y sus cualidades defensivas.

Todavía no han podido debutar en partido, pero sí han mostrado algunas de sus cualidades durante los entrenamientos Pol Bueso y Adighibe. El primero tendrá la misión de suplir a Adrián León; en centímetros, el catalán sale perdiendo, pero en físico y en movilidad se presume que no tiene nada que envidiar al cántabro. En cuanto al delantero, es un perfil muy diferente al de Mikel Arruabarrena. Además de ser 13 años más joven, el nigeriano tiene otra complexión y otro estilo de juego que, a priori, encaja mejor en lo que Luismi quiere.

Y es que el entrenador del Pontevedra aspira a mejorar los resultados de la temporada pasada, especialmente fuera de casa y sobre terreno sintético. Es casi una espina clavada la que tiene el técnico con esta superficie, de ahí que los refuerzos estén pensados para mejorar el rendimiento en césped artificial y conseguir más puntos en campos complicados a base de casta y fuerza.

Desparpajo de los jóvenes

También sale perdiendo el Pontevedra en cuestión de centímetros con la salida de David Castro y la llegada de Álvaro Naveira. El joven lateral izquierdo, que ha llegado procedente del Compostela, dejó buenas sensaciones en su debut en el Trofeo Luis Otero. Aunque no tiene la envergadura del defensa de Cuntis, Naveira (que, como plus, es sub 23) ha mostrado mucho desparpajo a la hora de sumarse al ataque y tiene margen para seguir progresando. En este sentido, mejora notablemente la otra baja en el lateral izquierdo granate, la de Nacho Lorenzo.

En cuanto al portero sub 23, por ahora Brian Jaén cuenta con once centímetros más que Rubén Ualoloca y una mayor envergadura, pero tendrá que ponerlo en valor bajo palos.

Por otra parte, los canteranos que están haciendo la pretemporada con el equipo granate están dejando muy buenas sensaciones. Por ahora, están destacando Garrido, que puede actuar como central o como pivote defensivo y cuenta con gran envergadura y contundencia, y Antón Guisande, muy atrevido en el extremo por cualquiera de las dos bandas y con mayor presencia física que el hombre al que, teóricamente, podría suplir, como es Pibe.