La competición de triatlón de larga distancia femenina se convirtió en una lucha hasta el agotamiento. Las españolas Judith Corachán y Anna Noguera recogieron el fruto de su esfuerzo para alzarse con las medallas de plata y bronce respectivamente. Únicamente la belga Alexandra Tondeur fue capaz de batirlas.

Las cosas se complicaron en el tramo de bicicleta para las deportistas españolas, que antes habían completado un sobresaliente segmento de natación. La cabeza se amplió la ventaja y la lucha por los puestos de honor pareció esfumarse por momentos. Sin embargo, Corachán y Noguera colaboraron generosamente para avanzar a la tercera plaza y, en los últimos cuatro kilómetros, protagonizar un mano a mano por la plata una vez que superaron a la francesa Manon Genet. Gurutze Frades y Saleta Castro cruzaron la meta en octava y novena posición, respectivamente.

"Ha sido increíble"

La triatleta pontevedresa calificó el noveno puesto como "un objetivo cumplido. Ya antes de la prueba dije que quería luchar por el top 10. Hice una buena natación, la primera vuelta de bici tuve bastante frío y me costó entrar, pero saco lo positivo, que corrí muy bien los 30 kilómetros y pude mantener la posición". Este resultado, además, "me da motivación para el próximo objetivo, que es el Ironman de Frankfurt y a conseguir la plaza para Hawai".

Saleta Castro termina novena en el Mundial de Triatlón de Pontevedra

Saleta Castro calificó como "increíble" el ambiente que hubo por las calles de la Boa Vila. "Hasta la primera vuelta que pasé por el centro de la ciudad no fui realmente consciente de todo el público que había. Pelos de punta y aguantando las emociones hasta la última vuelta, que ya era algo desbordado", comentó.

La pontevedresa explicó que "hay momentos de la carrera en los que tenemos que ir muy concentrados, porque si no las emociones nos pueden jugar una mala pasada, y tenemos que ir guardando energías. Notamos al público, pero intentamos evadirnos un poquito porque es larga la carrera a pie. Pero la última vuelta es disfrutarlo y notar el calo del público y dejar que las emociones te aborden".

Judith Corachán, por su parte, señaló tras lograr la plata que "con este ambiente, que ha sido increíble, se me ponían los pelos de punta en cada vuelta".