14 de enero de 2019
14.01.2019

Si no se puede ganar, que no se pierda

Pontevedra y Unionistas empataron sin goles un partido en el que los granates lo tuvieron todo de cara para vencer, pero les faltó puntería - Mikel Arruabarrena falló un penalti al inicio de la segunda parte

14.01.2019 | 01:29
Varios jugadores del Pontevedra intentan rematar una ocasión en el área del Unionistas. // Rafa Vázquez

El Pontevedra no tuvo su día ayer. El equipo granate, sin exponer un gran juego, empató sin goles contra el Unionistas en un partido en el que desaprovechó varias ocasiones muy claras para marcar y, por tanto, llevarse los tres puntos. Un penalti fallado por Mikel Arruabarrena al inicio de la segunda parte fue el colmo de la falta de puntería de los hombres de Luismi en un día en el que estuvieron negados de cara a la portería contraria. Tal y como apuntó el técnico al término del encuentro, si las cosas no salen y no se puede ganar, al menos que no se pierda. El cuadro lerezano volvió a ser un bloque compacto en el aspecto defensivo, y eso que el choque se presentó muy disputado desde los primeros compases y no fue fácil contener al rival salmantino. Una jornada más, Pasarón sigue invicto.

El fin de semana se presentaba propicio para que el Pontevedra escalase algún puesto en la clasificación. Las derrotas de la Ponferradina (2-0 contra el Burgos) y la Cultural Leonesa (1-0 contra el Rápido de Bouzas) han dejado al Fuenlabrada como nuevo líder del grupo y se ha metido en play off el San Sebastián de los Reyes. Los granates, de haber ganado, se habrían puesto terceros, pero con el empate caen a la séptima plaza, eso sí, empatados a 33 puntos con los tres equipos que le preceden en la tabla: el San Sebastián de los Reyes, la Cultural Leonesa y el Real Madrid Castilla.

Lo peor del encuentro de ayer contra el Unionistas fue, sin duda, el arbitraje del asturiano Leandro Carbajales Gómez. Hubo hasta tres jugadas polémicas y que podrían haber cambiado el devenir del partido y en las tres erró. La primera de ellas fue en el minuto 3, con los equipos todavía asentándose sobre el terreno de juego: Pedro Vázquez ponía un espectacular pase entre líneas que Javi Pazos cazaba en la medialuna del área grande y tocaba lo justo para superar al portero Carlos Molina. El meta se desentendió de la pelota y derribó al delantero todavía fuera del área y el colegiado le perdonó una expulsión clara al ser ocasión manifiesta de gol. La falta la lanzó directa Kevin Presa, con un disparo potente raso que atrapó el cancerbero.

Fue de lo poco claro que sucedió en una primera parte en la que reinó la intensidad y en la que el fútbol alegre brilló por su ausencia. El Unionistas se mantuvo bien posicionado y muy duro en las disputas, mientras esperaba sorprender en velocidad o a la contra. El Pontevedra expuso menos argumentos que en anteriores jornadas y solo dispuso de un par de ocasiones claras, como el centro desde la izquierda que rebotó en Mikel Arruabarrena en el área pequeña y salió rozando el palo.

Lo intentaron los granates a balón parado al filo de la media hora de juego. Pedro Vázquez lanzó un córner que prolongó Adrián León, Campillo recogió la pelota en el segundo palo y sacó un centro-chut raso que Javi Pazos no consiguió rematar bien en línea de gol.

Mucha intensidad en el centro del campo, mucha disputa y pelea, pero poca presencia en las áreas. La primera parte terminó con la segunda jugada polémica del choque: un posible penalti de Romay sobre Albisua que el árbitro asturiano no solo no señaló, sino que pitó falta a favor del Pontevedra.

En la reanudación todo apuntaba a que se repetiría el mismo guión. El Pontevedra llevaba el peso del juego, aunque le seguía costando crear peligro real. En un destello de Romay entrando por banda izquierda, Ribelles lo agarró cuando se colaba en el área y el árbitro cometió su tercer gran error de la tarde al señalar penalti, aunque el mediapunta granate todavía no había llegado a pisar siquiera la línea del área grande. Arruabarrena, sin querer, cumplió una de esas máximas del fútbol que dice que si un penalti se ha señalado por error, no se convierte en gol. Así fue. Carlos Molina adivinó la intención del lanzamiento del delantero vasco y rechazó su disparo desde el punto de castigo.

Siete minutos después volvía a aparecer Romay para ponerle un buen balón a Javi Pazos, pero este remataba desde lejos un poco flojo a las manos del portero, el hombre del día para Unionistas. La siguiente ocasión clara la fallaba Arruabarrena, al cabecear muy desviado un gran centro de Nacho López desde la derecha.

Tuvo la última el Pontevedra, en un buen pase al hueco de Kevin al que llegó Nacho López en velocidad, apuró línea de fondo y centró al área, donde Javi Pazos no pudo rematar en condiciones porque se le quedó la pelota atrás.

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