14 de octubre de 2018
14.10.2018

Rafa Vidal, historia viva del Pontevedra

Decenas de personas lo acompañaron ayer en su despedida por su jubilación tras 40 años dedicado al club

14.10.2018 | 03:08
Foto de familia con algunas de las personas que participaron ayer en la comida de despedida de Rafa Vidal. // Gustavo Santos

Empezó en el año 1978 como delegado del equipo juvenil y varias temporadas después se convirtió en el encargado del material de la primera plantilla del Pontevedra. Rafa Vidal dijo ayer adiós al club granate después de 40 años de dedicación porque ha llegado el momento de su jubilación. Admite que va a echar de menos un trabajo que era también una pasión y un estilo de vida para él, pero también confiesa que tiene ganas de dedicarle tiempo a su familia. Asegura que seguirá yendo a Pasarón a los partidos de su equipo, pero a partir de ahora a disfrutar como aficionado.

Un centenar de personas acompañó ayer a Rafa Vidal en su despedida como trabajador del Pontevedra CF. Una figura emblemática en el club que se jubila tras 40 años de fiel dedicación y entrega absoluta. Directivos, jugadores, técnicos, aficionados y compañeros disfrutaron de una emocionante comida en el Pazo da Cultura en la que hubo tiempo para todo tipo de muestras de cariño y algunas sorpresas, como los vídeos que se proyectaron de algunas personas que querían compartir este día tan especial con Rafa, pero que por diferentes compromisos no pudieron estar, como fue el caso del doctor Juan José García Cota.

Rafa Vidal es historia viva del Pontevedra CF. Empezó en 1978 como delegado del conjunto juvenil y varias temporadas después se convirtió en el encargado del material del primer equipo. Ahora, tras cuatro décadas trabajando horas y horas en Pasarón, de lunes a domingo, con solo dos sábados libres al mes (coincidiendo con los partidos en casa) y viajando con el equipo por toda la geografía española, en Segunda B, Tercera y Segunda A, le ha llegado el momento de la despedida. "Voy a echarlo mucho de menos", admitió hace unas semanas en una entrevista concedida a FARO, pero también confesó que tiene ganas de pasar más tiempo con su familia.

Seguirá yendo a Pasarón, pues como él mismo comenta "sigo siendo socio y pequeño accionista". De momento, cree que el equipo de este año "tiene buena pinta", pero también se muestra cauto, haciendo suyo el discurso de ir partido a partido que enarbola Luismi.

No oculta su pasión por un club por el que ha dado todo en estos últimos 40 años y que, a cambio, le ha regalado algunos de los momentos más especiales de su vida.

Ha visto pasar por el palco de Pasarón a nada menos que a 14 presidentes y ha trabajado junto a 32 entrenadores de los que guarda muy buen recuerdo. Y antes que en el Pontevedra estuvo en el Sporting Pontevedrés, en el Sporting Barca (Poio) y en el Atlántida (lo que hoy es el Eiriña).

Pasarón, su museo

En Pasarón, Rafa Vidal guarda una colección de decenas de banderines de equipos de fútbol que han pasado por el campo municipal, así como de camisetas del primer equipo del Pontevedra.

No quiere aventurarse a hablar de un posible ascenso esta temporada, pero confía plenamente en que Luismi lo hará bien, además de que le gusta que un hombre con el que compartió vestuario como jugador sea ahora el técnico.

Precisamente Luismi se refería a él esta semana, mostrando su "cariño, admiración y respeto por una persona que ha pasado tantos años en el club, sobre todo en otras épocas en las que había que hacer de todo y las condiciones no son como las de ahora" y comentó que "ha pasado por momentos difíciles, en los que estuvieron sin cobrar, y él se ha mantenido aquí por cariño y amor a este club, y eso es digno de admirar".

A nivel personal, el técnico admitió que, "evidentemente, se va a echar de menos. La primera persona a la que te encuentras en Pasarón al llegar es a Rafa en su cuarto, organizando todo el material, y yo lo voy a echar de menos en los desplazamientos, porque después de cenar hacíamos el típico paseo o los domingos íbamos a buscar una iglesia para ir a misa. Yo lo voy a echar mucho de menos, pero también se merece desconectar y dedicarle tiempo a su familia y venir solo a disfrutar los domingos".

No faltará cada vez que juegue el Pontevedra en Pasarón y lanza al aire el deseo de que recupere el gran ambiente que tenía hace unos años y la característica unión incondicional entre equipo y afición.

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