El Teucro prolonga su crisis de resultados al encajar una cruel derrota a manos de uno de los candidatos al ascenso. Los pontevedreses, en un completo encuentro en el que nunca tiraron la toalla, se vieron desbordados en el último tramo del encuentro. La equidad que predominó a lo largo de todo el enfrentamiento se rompió en los minutos decisivos. El resultado es incluso más doloroso después de que los anfitriones estuviesen a punto de remontar en poco más de tres minutos una desventaja de cuatro goles.

El partido fue de absoluta igualdad durante la primera parte. Desde los compases iniciales ambos equipos imprimieron intensidad extrema a su juego, como si cada jugada fuese la última. Una concentración máxima ante la que ninguno de los dos fue capaz de marcharse en el marcador con significativas ventajas. Solo uno o dos goles eran capaces de conseguir sobre el rival. El equilibrio de fuerzas alcanzó su máxima expresión hacia el final del primer período, en el que las férreas defensas de pontevedreses y alicantinos hacían que el marcador avanzase a lento ritmo.

Las charlas en los vestuarios motivaron a unos y otros, que tras la reanudación no mostraban síntoma alguno de cansancio pese a la exigente mitad inicial. Alejandro Pombo, en un habilidoso robo de balón, puso a los anfitriones por delante en los primeros segundos. El Teucro le estaba complicando la vida a este aspirante al ascenso directo. Ni siquiera en superioridad en la pista los levantinos eran capaces de tomar ventaja. Así, del 16-15 del minuto cinco se pasaba a un 17-18 en el 10.

Fue justo ahí cuando se produjo un quiebro en la predominante igualdad. Todo por los problemas que empezó a evidenciar el Teucro en sus ataques. Pérdidas de balón o lanzamientos flojos e imprecisos (hasta media decena se estrellaron en los palos) facilitaron al conjunto que dirige Fernando Latorre ponerse con tres tantos de ventaja (17-20) en el minuto 11.

Con esa desventaja los nervios florecieron entre los azules. Y en el lado opuesto había un rival que caminaba decidido hacia la victoria, con un Aitor Borrás que marcaba la diferencia a la hora de anotar en ese tramo del enfrentamiento.

Durante el último cuarto de hora, las rentas visitantes fueron de tres y cuatro goles, manteniendo a raya a Javier Barrios y los suyos, pero manteniendo viva la esperanza de la remontada. Y quizás por eso resultó más cruel la derrota. El Teucro se puso manos a la obra en la recta final y estuvo a punto de neutralizar las distancias. En el último minuto se quedó un solo gol por detrás. Pero el Benidorm mató la incertidumbre anotando otro y ampliando a dos goles el colchón cuando solo quedaban unos segundos. Pese a todo los pontevedreses pelearon hasta el bocinazo final y redujeron al 27-28 el marcador definitivo.

Con ésta son dos las derrotas consecutivas del Teucro, al que las bajas le están impidiendo superar su bache de resultados. El de ayer le aleja de los puestos de play off en los que estuvo inmerso la mayor parte del campeonato.