26 de agosto de 2013
26.08.2013

Un punto de 'bipolaridad' para empezar

El Pontevedra firma un empate sin goles ante el ascendido Choco - Los granates mostraron dos caras y se sobrepusieron a las carencias con las que iniciaron la cita - Nando eligió un once similar a los de Abelleira

26.08.2013 | 07:46
Tubo se dispone a golpear el balón durante una jugada del partido que disputaron ayer Choco y Pontevedra en el campo municipal Graciano Padín de Soutomaior. // Rafa Vázquez

Discreto y contradictorio arranque del nuevo proyecto del Pontevedra. Nando y los suyos solo sumaron un punto ante un equipo recién ascendido como el Choco, al que fueron incapaces de hacer gol. Pero dieron muestras de su potencial tras el descanso, cuando experimentaron una notable mejoría en la que solo se echó en falta mayor puntería en los metros finales.

El entrenador de los granates optó para su debut en partido oficial un once que resulta muy similar al que Milo Abelleira colocaba la pasada campaña. Los principales cambios de su esquema estaban en la parte de la defensa y el centro del campo. Paco, Miguel, David Feito, David García y Benja se estrenaban con la camiseta granate. Pero el resto del equipo presentaba soluciones parecidas a las de hace unos meses. Fran Fandiño y Tubo se hacían cargo de los extremos, con Iago Paz en el mediocampo y Santi Domínguez arriba. Adrián y Yago Vázquez repetían en la zaga.

A este 4-4-2 le costó arrancar ante un rival que regresaba a la Tercera División después de 30 años de ausencia. El Choco quería demostrar en este regreso que no será la cenicienta de la competición, ni siquiera en este campo neutral de Soutomaior en el que tiene que competir hasta que terminen las obras en el redondelano de Santa Mariña. Así, estos forasteros anfitriones se encargaron de poner en aprietos a los granates empleando un fútbol sencillo que fue creciendo a medida que pasaron los minutos. Todo lo contrario de lo que le ocurrió al Pontevedra, que comenzó con un fugaz ímpetu que desapareció después.

Fran Fandiño, en pleno declive del fútbol pontevedrés, cuando pasaba media hora de partido, se encontró con la mejor ocasión para adelantar a los suyos a la salida de un córner. Le apareció delante, a unos pasos del área pequeña. Pero remató con tibieza y Cortegoso no tuvo problemas detener el balón.

A partir de ahí el Choco afinó sus posibilidades y comenzó a meter miedo a la zaga pontevedresa. Miguel Lojo lo intentó con un potente disparo que se fue hacia el larguero. Curri, ya a punto de que el árbitro señalase el fin de la primera parte, también estuvo cerca del gol, quedándose su disparo a un par de palmos de entrar por todo la escuadra El Pontevedra estaba perdiendo el control del partido y Nando ya ponía a Candela a ejercitarse en la banda pensando en transforma el con junto en la segunda mitad.

Tras la reanudación el técnico solo esperó seis minutos para empezar con los cambios. Santi Domínguez fue el primero en ser sustituido, dejando paso a Candela, lo que supuso una modificación táctica en la que Benja se quedó prácticamente solo como referencia ofensiva. Candela se encargó de ejercer de enganche entre la zaga y la línea de cuatro centrocampistas. Como resultado, el Pontevedra recuperó la iniciativa y la posesión, pero de manera inocente. Eso sí, los de Jacobo Montes vieron como los acercamientos a la portería de Paco se convertían en algo casi imposible.

El entrenador de los pontevedreses agotó rápido los cambios en buscar de completar esa transformación del equipo. De hecho, en el minuto 70 hizo el último, dando descanso a Fran Fandiño y poniendo en su lugar a David Pérez. Minutos antes Richi había reemplazado a Iago Paz. En una tarde de altibajos, el Pontevedra encaró el último tramo del partido con maneras prometedoras. Solo Albert, cuando faltaba poco más de un cuarto de hora de encuentro, y Curri, con un disparo raso y cruzado, pusieron en aprietos a la defensa pontevedresa.

Entre tanto, Benja y Candelas se habían sumado a la lista granate de intentos de gol. Un ranking en el que ayer, sin duda, fue Fran Fandiño el más activo. Pero en los metros finales el ataque pontevedrés pecó de endeble, y eso evitó que el equipo pudiese aprovechar sus momentos de superioridad para hacer gol.

Finalmente el Pontevedra se tuvo que conformar con un punto. Pero lo cierto es que el debut pudo ser peor si el Choco hubiese sacado mayor provecho de su astucia. Y es que Albert, ya en el 89, provocó una falta que él mismo tiró. Paco hizo gala de tener unos buenos reflejos con una estirada que evitó el que habría sido un espectacular gol y que habría dejado a los granates por detrás y sin casi tiempo para intentar la igualada. El partido dejó claro, una vez más, que en la Tercera División el renombre importa poco y que cualquier rival puede hacer que un favorito se tambalee.

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