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fútbol sala - Segunda División B

Kike García se corta la coleta en el Sala Ourense

“Había que agitar el árbol, aunque siempre me quedará la duda de si he acertado”, subraya en el momento de valorar su marcha

García, el domingo en el Paco Paz, en su último partido. | // CARLOS PETEIRO

¿Por qué lo que funciona a las mil maravillas en marzo se convierte en un desastre en octubre siendo los mismos? Esa pregunta golpeó machaconamente en la cabeza de Kike García desde que comenzó esta atípica temporada. Derrota tras derrota, y ya van seis contando la Copa, tantas como partidos disputados, fue agudizándose, hasta que la noche del lunes dijo basta, dejaba la dirección del Sala Ourense. No era la primera vez que ponía el cargo de entrenador a disposición de la directiva, sólo que esta vez fue aceptada. Con él se marcha Tizón. Con él se marchan años de vino y rosas en el club.

Este mismo lunes, el entrenador del Deportivo femenino dijo que se veía con fuerzas de sacar adelante un equipo que lleva ocho derrotas seguidas, ¿usted no? “Había que mover el árbol, tenía el apoyo de los jugadores y de la directiva, ¿qué más apoyos quieres? El equipo necesitaba un cambio de cara, dar con la tecla. Fuerzas para seguir tenía, pero marcharme era lo mejor”.

“El equipo entrenaba bien, la actitud era buena, pero había que cambiar algo. Considero que es una decisión honesta, valiente. Por esto del Covid, el equipo no ha alcanzado el cien por cien. Les ha pasado a todos, no es excusa. Estos siete meses sin jugar no nos han sentado bien, no hemos conseguido entrar en una buena dinámica. Tenía que tomar esta decisión, alguien tenía que agitar el árbol”, remarca.

Cuatro años desgastan, ¿no? “Es inevitable, es normal. Los primeros estaba yo solo en el cuerpo técnico, yo lo preparaba todo, los entrenamientos, los partidos. Tuve claro que tenía que resetear”.

“Entran ovejas por las que salen, me siento aliviado, descansado. El fútbol sala me ha exigido mucha atención, mucho tiempo. Hay gente que me dice que me he precipitado, que debía haber esperado. Me guié por el instinto”, subraya.

¿Ha notado un cierto revoloteo sobre su puesto de entrenador? “No lo sé, lo que sí que los jugadores no querían un cambio, al menos el noventa y nueve por ciento de ellos. Y digo esto porque es lo que me transmitían. Si ha habido revoloteo no lo sé, sí puedo asegurar que no ha influido. Cogí el equipo en Tercera división, recién descendido y con ocho jugadores, nadie lo quería. Ahora es más fácil cogerlo, afianzado en la Segunda B...”.

¿Cómo explica haber perdido todos los partidos? “Los hemos hecho muy malos, en los que no merecimos nada. Nos han condenado los errores individuales, algunos han sido muy gordos. No sé decir si ha sido un problema de motivación, un problema mental. Lo mejor era apartarme, que llegase una persona nueva. No soy capaz de explicarme lo que ha pasado, ¡pero si el equipo estaba hecho a mi imagen y semejanza...! Insisto, no he dado con la tecla”.

El balance

En el adiós, mes y medio malo no debe tapar varios años buenos, ¿no? “El balance es muy bueno, sobresaliente. Cuando llegué, el equipo acababa de descender, en el primer entrenamiento tenía siete jugadores, dos de ellos porteros. Me dije, ‘¿dónde vamos?’ Las cosas están mejor ahora, diría que cada año hemos estado por encima de las expectativas, el último llegamos a la Copa y estoy convencido que de no haber sido por el Covid habríamos llegado más lejos aún, hasta competir por el ascenso. Todo esto ya es pasado. Repito, agitar el árbol, aunque siempre me quedará la duda de si he acertado”, concluye García.

“Si había que hacer algo ahora era el momento”

Este año la liga es muy corta, ¿hay tiempo para engancharse? “Queda, es muy corta pero no es decir que tienes que ganar cuatro de seis. Si había que hacer algo, el momento era ahora, no se podía esperar más. Está claro que en una liga normal, de dieciséis equipos, de treinta jornadas, sería más sencillo darle la vuelta a esta situación, pero considero que aún se está a tiempo”. ¿Y ahora? “Pues ahora a ver partidos tranquilamente, esta temporada lo que quiero es descansar, la siguiente ya veremos porque esto me gusta mucho y es difícil alejarse del todo”. Este jueves será la presentación del nuevo entrenador, Óscar Vivián. Es el encargado de reflotar una nave que el próximo sábado, a partir de las siete, jugará en A Estrada. Colista sin puntuar aparece el Sala Ourense en la clasificación. Con el Tres Cuñados Valdeorras retirado de la competición, al que más a mano tiene es al Leis, a tres puntos, pero los pontevedreses con tres partidos menos. Cuatro tiene el A Estrada, su próximo rival, en una competición que lidera el Ribeira con doce. Sólo los ourensanos y el Ventorrillo han jugado los cinco partidos

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