La obligación de entrenar y jugar con mascarilla que impone la Xunta de Galicia provoca situaciones tan recambolescas que depende de si la competición es nacional o autonómica. Por ejemplo, este sábado se enfrentaron en O Vao Coruxo y Pontevedra. Lo hicieron a cara descubierta, porque su liga, la Segunda B, está bajo la tutela de la Federación de Rubiales. Ese mismo partido, si hubiese enfrentado a cualquiera de los cuatro equipos ourensanos de Tercera, habría sido diferente dado que es la Federación gallega la que tiene las competencias delegadas por la Nacional.

Lo mismo pasaría en la Primera división femenina del fútbol sala; o en la Segunda B masculina, categorías igualmente con representación ourensana.

En el baloncesto, más de lo mismo con la LEB Oro. El COB juega en una competición organizada por la Federación española, que tiene su propio protocolo por tanto.