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El futuro, ¿una Tercera devaluada?

El proyecto Segunda B Pro arrinconaría la categoría, algo que la Federación de Rubiales ve con buenos ojos

Pasamanos antes del partido entre UD Ourense y Alondras, el 1 de marzo, a la postre el último de los rojillos en casa este curso. // Iñaki Osorio

Pasamanos antes del partido entre UD Ourense y Alondras, el 1 de marzo, a la postre el último de los rojillos en casa este curso. // Iñaki Osorio

La reforma de la competición llevaba muchos años rondando al fútbol modesto y la Federación de Rubiales siempre ha dejado la puerta entreabierta a llevar a cabo ese cambio. La coronacrisis es una de los motivos por los que se ha acelerado esta propuesta, ya que el efecto económico que tendrá la pandemia sobre la Segunda B y la Tercera va a ser muy notable. Asimismo, en el proyecto vienen desglosadas una estimación de lo que se podría dejar de perder por diferentes conceptos en ambas categorías: abonos, taquilla, merchandaising, patrocinios, subvenciones públicas y aportaciones de capital. "Se estima que entre cuatro y seis equipos no puedan terminar la competición por impagos a trabajadores y acreedores. No será sólo una cuestión de cubrir presupuesto, si no de liquidez durante la temporada para ir abordando los compromisos", advierte el escrito.

Y es que ése, el fútbol a puerta cerrada, que va a venir para quedarse una temporada, sin ingresos pero con gastos, es un escenario terrorífico para los equipos ourensanos de Tercera división para abajo. Se antoja que van a ser demasiados los que van a tener que hacerle unos cuantos agujeros nuevos a los cinturones del pantalón.

El paso de los días sin noticias en el fútbol no profesional español da paso a bulos de todo tipo. El último, que el presidente Rubiales ya había tomado una determinación para la Segunda B y la Tercera división, se supone también que para los juveniles y el fútbol sala, según el cual saldría adelante el play off exprés entre los cuatro primeros pero también habría descensos, atendiendo a la clasificación al término de la primera vuelta. La Federación española rápidamente lo atajo, a la vez que aseguró que sigue valorando las propuestas recibidas y atenta a las directrices del Gobierno para ver cuál sería la mejor solución. "La RFEF no ha decidido por el momento nada en este sentido y lamenta profundamente la existencia de textos que pueden provocar desinformación, por lo que se ve obligada a reiterar su falsedad", subrayó mediante un comunicado.

Se mantiene por tanto la opción inicial (la competición se da por terminada, sin descensos, y con un play off por el ascenso entre los cuatro primeros) pero ha surgido últimamente una segunda, idéntica pero con una salvedad, que subirían directamente los campeones de cada grupo, cuatro en el caso de la Segunda B, dieciocho en el de la Tercera.

Que la Segunda B es un pozo no es ningún secreto. Que se lo digan en Galicia a los Racing, Pontevedra, Coruxo o el mismo Celta B, esta temporada 19-20 obligados a viajar a lugares tan alejados como Ibiza, Mallorca o Las Palmas. Gastos por un tubo sin retorno, porque ¿cuántos seguidores desplazan estos tres últimos equipos? Cero patatero.

Es por ello que los ochenta equipos que componen la llamada categoría de bronce, algunos menos si exceptuamos a los filiales, se están moviendo, lo que a la postre afectaría a la Tercera división, a la de UD Ourense, Ourense CF, Barco y Arenteiro. Y ese paso tiene un nombre, la Segunda B Pro, que dejaría los cuatro grupos actuales en dos para las temporadas 20-21 y 21-22. Porque para la 22-23 proponen un solo grupo y arramplar con la Tercera con la creación de la denominada Segunda C. Vamos, una devaluación en toda regla.

Y ahí es cuando entra en escena el denominado 'Pacto de Viana', el que suscribieron Javier Tebas, el jefe del fútbol profesional, y Luis Rubiales, el presidente de la Federación. "Entendemos que en un plazo de dos años debe acordarse dar un paso más y transformar los dos grupos de la Segunda B Pro en uno solo", dice el documento. Pero las novedades no sólo se quedarían ahí: "La Segunda B también podría reducirse en un grupo, pasando de cuatro a tres. Otra opción podría ser incrementar la segunda división B en varios grupos más y eliminar la Tercera división. La Tercera es una categoría nacional, pero se juega a nivel regional. Entendemos que es algo incongruente. Con mayor numero de grupos en Segunda B, que abarque dos, tres comunidades, se podría dar mayor competitividad y realizar una liga más atractiva. Cualquier modificación que se haga de forma piramidal sería fácil".

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