Se terminó el 'idilio' con el Oviedo, el COB dejó de ganar a los asturianos. Atrás quedan seis victorias consecutivas de los de Gonzalo García, que a la séptima se estamparon. No necesitaron los ovetenses un partido excelso en el apartado ofensivo, sí defender como si cada ataque local fuera el último, una defensa siempre al límite, más de una vez sobrepasándolo. 65-72 ganaron los de Javi Rodríguez, que se hacen también con el 'basket average', que nunca se sabe. Mucho más importante, responden al triunfo del sábado del Lleida a la vez que atrapan a Huesca y Castellón en la pelea por la permanencia.

El mejor COB del partido afloró en un primer cuarto más que notable. Pluta tenía el día tonto y ya había firmado nueve puntos cuando se fue al banco a falta de un par de minutos. A Oviedo le costó ver aro, casi cuatro minutos, pero se mantuvo pese a que llegó a estar ocho abajo, 15-7 tras un juego entre pívots que inició Balaban y culminó Van Wijk.

El 21-15 con el que acabó el primer periodo pronto fue equilibrado por los visitantes, a los que sólo quedó aplaudir el 'alley oop' con el que Tshikaya estampó el balón que le lanzó Ott. Un secundario, Víctor Pérez, encontró desde fuera como romper la defensa local, cuatro triples en momentos calientes. Eso y Arteaga, 14 puntos y 10 rebotes en la estadística, al que donde no le llega el físico le llega la cabeza y el poso de veterano. Un parcial de 6-12 volvió a poner el contador a cero, 27-27, desde más allá de la línea colocó Pérez la primera ventaja visitante, 27-30, que llegó a estirar a cinco puntos, 28-33. Wood, desde la zona y desde el tiro libre, y Pluta desde la línea de tres, la enjugaron antes del descanso, 35-35.

Con un triplazo abrió Llorente el segundo tiempo, acto seguido cometía la tercera falta Van Wijk. Intercambio de golpes, nunca mejor dicho, hasta que Oviedo abre una brecha pequeñita, 43-48 tras una cesta de tres de Nuutinen.

Seis abajo entró el COB en el cuarto definitivo, 46-52, que se dispararon con otro tiple de Pérez, 46-55. En un partido con marcador bajo, recuperar nueve puntos se empezaba a hacer harto complicado. Aún descerrejaría otro triple un Pérez en estado de gracia, para un 47-58 que provocó que García de Vitoria parase el partido. Un parcial de 5-0 limitó los daños en un santiamén, 52-58. Remar y remar llevó a los ourensanos a acercarse a tres con tres puntos de Alvarado, 58-61.

Parecía posible, Sergio Llorente hizo de base con pedigrí para cortar la reacción, 58-63. Dos faltas seguidas de Balaban lo complicó todo más, el triple de Llorente lo puso imposible, 58-68 y tres minutos por delante en los que todo el pescado estaba vendido.