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fútbol - Tercera división

Hola al 2020, de menos a más

La UD Ourense despidió el año encadenando victorias con un candado en la portería

Los jugadores de la UD Ourense celebran uno de los goles en la victoria sobre el Estradense. // Iñaki Osorio

Los jugadores de la UD Ourense celebran uno de los goles en la victoria sobre el Estradense. // Iñaki Osorio

Si hay un tópico cierto en el fútbol es que las ligas son muy largas. Y a ella, a afrontar las partidos con cosas en juego, se ha subido la UD Ourense gracias a tres victorias consecutivas que le han colocado en una buena posición para acometer empresas importantes. No es como se empieza, es como se acaba, mejor ir de menos a más que de más a menos.

Llegados a este punto, los rojillos del año pasado se comieron las uvas con la condición de equipo menos batido, apenas una derrota. Contrastaba ese dato con las ya cinco que había encajado el Barco, que sin embargo caminaba dos puestos por encima. Y también como equipo con más empates, nueve, una barbaridad, justo la mitad de los partidos disputados. Afrontaban el año nuevo desde la quinta posición, dos puntos por detrás del cuarto, por aquel entonces el Compostela, ahora líder, y con un colchoncito de tres sobre el sexto, que era el Arosa.

De un año a otro cambian cosas. Para algunos, no para todos. Desde luego que para el Racing de Ferrol, que ya no está gracias al ascenso que conquistó en Jaén. De los que quedan, el peor parado de largo es el Bergantiños, tirado entre los cinco últimos clasificados. Cosas del fútbol, el año que los de Carballo saborearon a fondo la Copa enfrentándose en Riazor a un equipo europeo, el Sevilla, van dando tumbos en la liga. La mala situación se cobró la víctima más recurrente, el entrenador, ya no está Miguel Figueira.

Un intruso

Arriba estaban hace un año Barco, Compostela, Arosa y UD Ourense y con más o menos matices pero arriba siguen estando ahora. No estaba y vaya sí lo está en el presente el Ourense CF, a día de hoy el más preparado para aguantar un mano a mano con los santiagueses, llamados a volver a pelear la Segunda B.

Con 33 puntos iniciaron el año los ourensanos, siete más que ahora, entonces con un partido más disputado, con 18. Despidieron el 2018 con un empate, en Laracha, 1-1, enfrentándose al ahora pichichi de los rojillos, Iago Blanco; dejaron marchar el 2019 con una victoria, frente al Silva, por 2-0. La derrota de entonces son ahora cinco, los nueve empates se han reducido a la mitad. Pero por encima de todo son las sensaciones, tres victorias encadenadas catapultan a cualquiera, también a un equipo que ha dejado vacía la enfermería.

El primer partido del año espera en el campo de A Magdalena de Vilalba, el domingo desde las cuatro y cuarto. Los lucenses son novenos, con un partido menos, el que dejaron de jugar el último fin de semana competitivo frente a sus vecinos del Polvorín. Los goles de Cuadrado le están manteniendo a flote. Cinco puntos separan a unos y otros.

Si hubo un equipo que salió malparado de la última jornada de liga ése fue el Silva, el visitante del campo de O Couto. Se quedó con uno menos a la media hora de juego por culpa de la expulsión de Brais Lema, según el acta arbitral por "producirse de manera violenta con ocasión del juego o como consecuencia directa de algún lance siempre que la acción origine riesgo pero no se produzcan consecuencias dañosas o lesivas."

Lo peor se lo llevó Núñez Seoane, el delegado, suspendido cinco partidos por protestar al árbitro antes y después de ser expulsado. El último, de propina por conducta contraria al buen orden deportivo.

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