25 de abril de 2019
25.04.2019
Faro de Vigo

Corto premio para un recital ofensivo

El Celta voltea el gol del Espanyol antes del descanso en una segunda parte con numerosas ocasiones de gol

25.04.2019 | 01:48
Iago Aspas pugna por el balón con un jugador del Espanyol, ayer. // Alejandro García

La recta final de la temporada se mantiene a ritmo cardiaco para un Celta que ayer sumó un punto escaso para los méritos contraídos ante el Espanyol en una jornada que se le complicó a los Fran Escribá por los triunfos del Valladolid y el Levante. El pelotón de la permanencia se comprime más todavía en la clasificación cuando restan cuatro jornadas de Liga y el duelo que hoy disputará el Villarreal en San Sebastián.

Los célticos dejaron escapar ayer una gran oportunidad para abrir mayor brecha sobre el descenso -ahora a dos puntos-, después de protagonizar un festival de ocasiones de gol. Hasta en dieciocho ocasiones dispararon los celestes contra la portería de Diego López, pero solamente Maxi Gómez acertó superada la hora de juego para empatar el gol de Wu Lei en la primera parte. Entre las otras cinco claras ocasiones, una acabó con el balón estrellándose en un palo de la portería del guardameta lucense. Aspas, que dio la asistencia para que el uruguayo anotase el duodécimo tanto de la temporada, no acertó en esta ocasión a embocar en la red. Mallo, Maxi, Jozabed, David Costas y Boudebouz tampoco aprovecharon remates francos en un partido que comenzó con las fuerzas igualadas antes de que el Espanyol ejerciese mayor control de la pelota para marcharse al descanso con una mínima ventaja en el marcador. Como ya viene siendo habitual en las últimas jornadas, el Celta se rearmó anímicamente en el intermedio y protagonizó una excelente segunda parte que a punto estuvo de llevarle a un triunfo a domicilio que se le resiste desde que a principios de diciembre superó al Villarreal.

Ayer, el equipo vigués se enfrentó a un Espanyol que peleó hasta el último segundo por sus opciones de meterse en la pelea por los puestos europeos. El equipo de Rubi se presentaba ante su afición con la ilusión de encadenar la quinta jornada sin perder. Bajo la dirección de un Marc Roca al que Undiano Mallenco perdonó la expulsión por doble amarilla en los minutos finales, el equipo catalán respondió a la ocasión de Mallo en el tercer minuto con dos embestidas de Borja Iglesias y de Wu Lei en la portería de Rubén Blanco.

Aunque los locales ganaron la posesión de la pelota, el Celta se prodigó en ataque. Hasta cuatro ocasiones protagonizaron los celestes en una primera parte en la que no merecieron marcharse con el marcador en contra, pero en esta ocasión le penalizó la salida a medias de Rubén Blanco para neutralizar un pase de Marc Roca desde la frontal para la llegada al área de Wu Lei. El futbolista chino tuvo tiempo para plantarse a cuatro metros de la portería rival, armar la pierna derecha y superar al guardameta el Celta con un remate acrobático sin dejar caer el balón al suelo (minuto 32).

El Espanyol aprovechaba la parsimonia en el juego posicional de los célticos, que dejaban demasiado espacio y tiempo para que los centrocampistas blanquiazules filtrasen pases con comodidad. Como decía Menotti, el fútbol se maneja con tiempo, con espacio y con engaño y de las tres se olvidaron los célticos a la media hora de partido para poner cuesta arriba una jornada que el Valladolid les había complicado con su victoria ante el Girona, mientras el Levante estaba a punto de iniciar su goleada al Betis.

El plan de Escribá de cambiar a la pareja de centrales -Costas y Hoedt por Cabral y Araújo- para evitar la rapidez de los delanteros pericos se había desmoronado por un despiste en el juego posicional. A esa mala noticia se añadía la de que Okay veía una tarjeta amarilla que acarrea suspensión, por lo que el turco se perderá el partido del sábado en Leganés.

Pero este Celta se crece ante las adversidades. Cuando pocos daban unas pocas monedas por su reacción en el RCDE Stadium, surgió de nuevo el arte de Aspas, la pegada de Maxi, el despliegue físico en el centro del campo y la mayor contención defensiva, con un Lucas Olaza impecable, para neutralizar a un Espanyol que se vio incapaz de frenar los golpes que le caían por todas partes.

El festival de ocasiones de gol de la segunda parte comenzó con una triple acción: Aspas mandó el balón al palo, Maxi al cuerpo de Diego López tras recoger el rechace y Boudebouz a la grada al rematar con la derecha.

Asustado, el equipo de Rubí encontró de nuevo a Marc Roca. El centrocampista lanzó a distancia para que Rubén Blanco despejase a córner y en la continuación Hermoso rematase de cabeza al larguero y Naldo fallase con todo a su favor en el rechace.

Ganó el Celta con el cambio de Pione Sisto por Okay, pues Jozabez -sustituto del sancionado Boufal- compartió el doble pivote con Lobotka y el Espanyol apenas vio el balón. Y en una contra, Maxi combinó con Aspas. El moañés corrió hasta el área rival para asistir al uruguayo que, entre los centrales, remató suave y con la izquierda hacia el palo corto del portero lucense. La ejecución que temía Escribá del Espanyol la realizaba el Celta a la perfección (minuto 72).

Y con el empate en el marcador, el conjunto celeste continuó atacando en busca del gol de una victoria que le llevase a dar otro paso de gigante en su pelea por la permanencia. Pudo llegar dos minutos después, pero el delantero uruguayo falló en el control del balón tras una asistencia de Boudebouz. Aspas volvió a aparecer por la derecha para poner un centro sobre la cabeza de Maxi, pero el balón se fue por encima del larguero. Jozabed buscó la escuadra en un remate cruzado pero Diego López llegó bien para neutralizar el balón. Y en plena demostración de juego ofensivo de los célticos, Aspas buscó una falta al borde del área para rematar la faena. Su lanzamiento se marchó alto. Entonces Undiano le perdonó una expulsión a un Espanyol que buscó la última oportunidad para ganar, pero el Celta aguantó y sumó un punto escaso.

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