12 de enero de 2019
12.01.2019
fútbol

Raúl Rois García: "Las directivas están en peligro de extinción, nadie quiere mojarse"

"Me trae por la calle de la amargura que no haya un equipo en División de Honor juvenil"

12.01.2019 | 03:00
Raúl Rois, en la sede de la delegación ourensana en O Couto. // Enzo Sarmiento

Tras el proceso electoral que proclamó a Rafael Louzán presidente de la Real Federación Gallega de Fútbol para un segundo mandato de cuatro años, Raúl Rois García (Ourense, 1975) repite como delegado en Ourense del ente federativo, un cargo al que accedió en el mes de septiembre de 2015. En esta etapa ha podido constatar los problemas del fútbol provincial, que atañen principalmente a los ámbitos demográfico, económico y de infraestructuras. También hay motivos para la esperanza y el orgullo, y la intención de que vayan a más en el nuevo mandato.

- ¿Cómo interpreta el resultado de las elecciones a la presidencia de la RFGF y el apoyo recibido?

- Los resultados son el reflejo del trabajo del presidente y su grupo directivo en estos cuatro últimos años. Al margen de todas las críticas que pueda recibir, el cambio que hubo en la federación creo que es palpable. Consiguió la reelección con un amplio respaldo del fútbol gallego, una vez que las otras candidaturas que parecía que iban a salir se diluyeron con el paso del tiempo y el devenir de los resultados, y ahora toca seguir trabajando y cumpliendo con lo que prometió. Siempre le oí decir que el primer mandato iba a ser una etapa para poner la casa al día, y en ese sentido cumplió con la renovación de todas las sedes, la inserción del título de Real en el nombre o el cambio de escudo. En cuanto a la imagen de la federación, la cantidad de campeonatos de España y de Europa que se trajeron a Galicia también ha sido un paso adelante porque la organización fue todo un éxito. Prueba de ello es que la Española sigue confiando en la Gallega y que la gente se marcha muy contenta. Y este próximo mandato, como ya ha dicho el presidente, será de centrarse en el fútbol en cuanto a clubes se refiere y esperemos que así sea.

- ¿Qué valoración hace de sus tres años en la delegación?

- Yo ya estaba dentro del fútbol, pero el ámbito federativo lo conocía simplemente desde fuera, por lo que este tiempo fue un poco de adaptación, de conocer el funcionamiento interno de la federación y el trato con todos los clubes de fútbol. Me lo tomé también como un aprendizaje y sí que es verdad que a partir de ahora hay que tirar hacia adelante conociendo todo desde dentro y toda la problemática que hay. Lo bueno lo conocemos todo, el problema es lo malo. Y me quedo con todo, hasta con lo malo, porque de todo se aprende y aquí en Ourense, con todos los problemas que tiene el fútbol provincial, creo que se están haciendo bien las cosas. Los clubes trabajan bien en la medida de sus posibilidades y problemas los habrá siempre, tanto en los clubes como en la delegación, pero entre todos, unos advirtiéndome de lo que hacemos mal o de lo que podemos mejorar y nosotros siendo recíprocos, se puede mejorar, aunque son tiempos complicados.

- ¿Cuáles son las inquietudes que le trasladan mayoritariamente los equipos de la provincia?

- Los grandes problemas del fútbol de hoy son el económico y la infraestructura. Ourense tiene una carencia muy grande de instalaciones, tanto en calidad como en cantidad. Hay mucha gente practicando fútbol y se produce un colapso en las instalaciones. Dentro de las que hay, se están haciendo esfuerzos desde la Administración Pública para ir renovándolas, pero queda mucho por andar. La propia federación echa una mano en la medida de sus posibilidades asumiendo el coste del proyecto. Así se hizo en la renovación de Oira y de Os Remedios y ahora lo hará en Vilar de Astrés y Seixalbo, de los que ya se ha enviado el convenio al Concello. En lo económico, con la crisis hubo que hacer recortes que afectaron a todos los ámbitos y, en la empresa privada, está antes pagar al empleado que gastar en publicidad. Y a mayores también hay una crisis muy grande de juntas directivas. Están en peligro de extinción, desgraciadamente, porque nadie quiere mojarse en un club y los presidentes ven que no encuentran relevo. Es un hándicap que a corto plazo puede ser un problema.

- ¿Cuál ha sido desde el año 2015 la evolución del número de licencias y de equipos?

- Vamos manteniendo las cifras, pese a que demográficamente Ourense está a la baja. Hay más 7.000 licencias, unas 5.500 de fútbol y unas 1.600 de fútbol sala. En clubes estamos en 86 en fútbol y en 43 en fútbol sala y, en equipos, andamos por los 310, en números redondos. En estos tres años hay clubes que desaparecen, nacen otros, y ahora mismo hay menos clubes que antes, pero hay más equipos. En la base, por los años de "boom" de la natalidad, se ve un notable incremento en fútbol 8, pero hay una crisis importante en cadetes que se va a extrapolar a juveniles. Hay pocos jugadores de 14 y 15 años.

- Los clubes de las comarcas de O Barco y de Verín se quejan de lo caro que les resulta jugar al fútbol. ¿Habrá alguna medida paliativa?

- Se están buscando. Lógicamente, los árbitros que tienen que ir a pitar a esas zonas tienen que cobrar desplazamiento, pero es un tema que se puso encima de la mesa del presidente y del que me prometió que se iba a ocupar. Ya dijo públicamente el día de la reelección que, si no es para esta temporada, será para la que viene, pero se le va a dar salida. Además puso el caso de Verín. Gracias a la presión de Ourense, se intentará buscar una solución para toda Galicia, siendo las provincias de interior las que más complicado lo tenemos. Me consta que está en fase de estudio y se lo agradezco porque, desde que estoy aquí, prácticamente todo lo que le pedí al presidente se ha solventado y atendido de manera afirmativa. Ya hemos empezado a tener conversaciones para ver qué fórmulas podemos aplicar para que en estos casos los arbitrajes sean más baratos. Hay varias encima de la mesa y se verá la que más convenga.

- ¿El fútbol ourensano tiene la representación que merece en las categorías del fútbol gallego?

- A nivel general, tal y como es la provincia, las categorías en las que estamos están bien excepto una, la División de Honor juvenil, que me trae por la calle de la amargura. Ourense se merece, por población y por el nivel del trabajo de los clubes de cantera, un equipo como mínimo y de manera estable en División de Honor. Es lo que nos falta. En Tercera hay cuatro equipos, que es un 20%, más que aceptable para lo que es la provincia y siempre puede haber alguno más. En Preferente lo mismo, aunque es una categoría muy complicada y ahí sí que es verdad que en Ourense sufrimos más lo de los equipos ascensores. Muchos de los que ascienden pierden la categoría ese mismo año, y ahí es donde entra el volumen de jugadores que hay en Ourense, que parece que hay pocos para todos los equipos que juegan en Tercera y Preferente.

- ¿Ve factible recuperar el peldaño de la Segunda B?

- Por qué no. En la ciudad hay dos clubes que están trabajando bien, funcionando de forma seria, la UD Ourense y el Ourense CF, y en la provincia está el Barco, que también puede aspirar a tener un equipo en Segunda B, pero para no repetir errores del pasado lo importante sería consolidarse en Tercera División y después intentar dar el paso. ¿Quién? El que primero llegue. Lo que no hay en Ourense es jugadores para mantener un equipo en Segunda B. Hay que ser objetivos. Y si nos damos cuenta, desde que desapareció CD Ourense a los jugadores les falta ese referente. Cuando el club estaba en Segunda B salían futbolistas de la provincia que jugaron en el primer equipo, unos años más y otros menos. En la última etapa había un buen puñado de jugadores de Ourense, y no eran de banquillo. Desde que falta ese referente, ese equipo estrella digamos, parece que salen menos jugadores porque los de Tercera tampoco es que anden largos de jugadores de Ourense.

- ¿Cómo ven en la federación el proyecto exclusivamente de fútbol femenino que ha nacido?

- Esta temporada desaparecieron dos equipos femeninos, el de A Rúa y el de la UD Ourense, y anteriormente fue el del Barbadás. Ahora surge el Rosalía, que por cierto está haciendo un trabajo impresionante. Me consta que están haciendo un esfuerzo grande y el fútbol femenino pasa por eso, porque empiecen a nacer equipos. Tenemos 412 licencias femeninas, entre fútbol y fútbol sala. No son muchas, pero Ourense históricamente se centró en el fútbol sala femenino y ahora hay que abrirle la puerta al fútbol. Va habiendo niñas, están en equipos mixtos hasta la etapa juvenil, en todos hay una, dos o tres, y yo creo que el Rosalía puede ser esa punta de lanza para que todas las niñas que quieran practicar fútbol sepan que tienen un equipo en Ourense en el que van a estar solo chicas. También puede servir de reflejo para equipos potentes, por nombre y por estructura, para animarse a crear la sección femenina. Será un trabajo de tiempo. El impulso que se le está dando al fútbol femenino es grande para potenciarlo y la apuesta es seria. Se ha creado la Liga Promesas en Galicia y estamos muy contentos con eso. Las niñas españolas ya están ganando títulos internacionales y esperemos que en un plazo razonable de tiempo esté más cerca del masculino. No podemos olvidar que Ourense es la provincia que más chicas árbitras tiene, con una, Zulema González, que recientemente acaba de recibir la escarapela Fifa.

- En el fútbol base, la EDO y el Pabellón acaban de unir sus estructuras. ¿Qué influencia puede tener en la cantera ourensana?

- En la base veo que hay mucho equipo, tanto en Ourense como en el resto de la provincia, donde se están haciendo esfuerzos brutales para mantener clubes. Casos concretos que merecen mención como el de Verín, donde la escuela hace un trabajo inmenso; Xinzo está trabajando muy bien; Maceda empezó ahora a funcionar con una escuela desde el Concello; Celanova tiene una estructura de muchos años montada y luego hay sitios más pequeños como A Peroxa, que es un concello que no llega a 2.000 habitantes, y que cuenta con una estructura de base muy digna y que no es fácil tirar hacia adelante con eso. Todos pelean por su equipo de base y lo hacen con cariño. En la capital, la base está muy saneada, hay clubes con muchos equipos y con una estructura con todas las edades y debemos de congratularnos. El problema es que quizás los posibles grandes jugadores están concentrados en uno o dos clubes, y eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. El fútbol es así y todo el mundo aspira a estar en el que creen que pueda ser el mejor club, o el que le pueda ofrecer los mejores resultados. Un niño, si puede estar en Liga Nacional, no va a estar en Provincial, y es uno de los problemas, la concentración de jugadores en uno o dos clubes.

- La violencia en los campos tuvo un repunte el año pasado. ¿Qué llamamiento hacen desde la federación?

- El fútbol es un reflejo de la sociedad. Estamos en un momento en el que el sentido común, la cordialidad, están brillando por su ausencia. Hablo a nivel general, porque hay de todo. Lo ves en la calle. No sé si fue por la crisis, por lo mal que se pasó estos años, la gente está agobiada, amargada, y eso se extrapola al fútbol. Con todos los partidos que hay cada fin de semana, estadísticamente hay más posibilidades de que haya una agresión que en cualquier otro deporte, pero considero que lo que está pasando en el fútbol es residual. Son casos muy puntuales, de hecho son noticia, y ha habido un cambio. Antes, quienes agredían eran los jugadores a los árbitros o a los compañeros y ahora son los padres. Desde la federación luchamos para que la incidencia sea mínima. Se cambiaron los reglamentos y los clubes tienen que controlar su parcela para llevar a los niños por el buen camino. Y cuando haya una agresión, la federación asumirá su parte de responsabilidad aplicando el reglamento de manera rigurosa y los clubes tendrían que cortar la posibilidad de que esa persona siga vinculada al deporte, por lo menos en los casos más graves.

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