Con el tiempo fue coordinador de la cantera de A Madroa, dirigió al Celta B en una fase de ascenso a Segunda B y coincidió en la secretaría técnica con Patxi Salinas. En la temporada 1998-1999 terminó contrato y se fue al tiempo que entraba Horacio Gómez. Con el cambio de siglo llegó al banquillo del Ponte, al que primero salvó y, a la temporada siguiente, llevó a la promoción a Segunda B. Desde entonces, acumuló ascensos, permanencias y algún disgusto en etapas intercaladas en el Porriño y el Céltiga, con pasos fugaces por Atios o Domaio. Va a hacer un año que regresó al Céltiga, con la liga empezada, y allí sigue en el once.