El Atlético de Madrid viene en serio a por Iago Aspas. La inminente salida de Antoine Griezmann (con un pie en el Barcelona), la despedida de Fernando Torres y la probable marcha de Kevin Gameiro abocan al conjunto cholchonero a recomponer su ataque y el delantero del Celta es uno de los primeros nombres en el orden de preferencias de su técnico, Diego, el Cholo, Simeone. El uruguayo Edilson Cavani y el argentino Ángel di María, dos estrellas de talla mundial, ambos del PSG, también "compiten" por un hueco en el conjunto colchonero.

Por su versatilidad, capacidad asociativa, velocidad, talento y pegada el moañés encaja a la perfección en el perfil de delantero que Simeone busca para reforzar su frente ofensivo y también se le considera un interesante complemento para Diego Costa, con quien Aspas va a compartir vestuario en la selección española en el próximo Mundial de Rusia.

Los números avalan el fichaje de Aspas. La estrella celeste suma 20 goles este curso, en el que va a repetir como máximo artillero español del campeonato, mejorando el rendimiento y las cifras de anotación de la pasada campaña. También lo respalda su rendimiento en la selección. Aunque rara vez ha sido titular, las actuaciones del moañés con el equipo nacional han sido brillantes (especialmente frente a gigantes como Inglaterra o Argentina) y su entrada en el campo ha revolucionado los partidos, mejorando al equipo.

Para muchos especialistas, y pese a jugar en el Celta, Iago es el mejor delantero español del momento y el Atlético le sigue desde hace tiempo los pasos pensando en que puede ser un interesante recambio para Antoine Griezmann si éste, como se presume, acaba abandonando el club madrileño este verano.

El Atlético de Madrid, sin embargo, no ha escamoteado esfuerzos para retener al delantero francés, que ha dado sistemáticamente largas a la propuesta de renovación de 20 millones que el equipo colchonero le ha puesto hace meses sobre la mesa. Griezmann debía haber respondido a la oferta antes del final del mes de abril y a 8 de mayo sigue dando la callada por respuesta.

Enrique Cerezo, presidente del club rojiblanco, se reunió ayer con el francés en Majadahonda en lo que se ha interpretado como una última tentativa (fallida) para intentar convencerle de que permanezca en el Wanda Metropolitano. A la salida del restaurante donde ambos coincidieron, cuando se le preguntó por el jugador galo, el dirigente del Atlético se limitó a señalar: "Que yo sepa a día de hoy Griezmann es jugador del Atlético de Madrid".

En Barcelona, mientras tanto, se da por seguro el fichaje de Griezmann, previo pago de los 100 millones estipulados en su cláusula de rescisión. Josep María Bartomeu, presidente del club azulgrana, reconoció el pasado viernes en una entrevista que en octubre pasado contactó con el agente del delantero galo para tantear su fichaje. Unos días antes, en una entrevista con una emisora de radio uruguaya, Luis Suárez daba la bienvenida a Griezmann al Barcelona, dando por sentado su fichaje.

La presumible salida de Antoine Griezmann, que tiene contrato en vigor con el Atlético hasta junio de 2020, ha propiciado que el Atlético comience a rastrear el mercado en busca de un sustituto. Y Simeone pica alto. El sueño del entrenador rojiblanco es hacerse con los servicios del delantero uruguayo Edilson Cavani, una de las estrellas del PSG. El punta charrúa, autor de 28 goles este curso con el cuadro parisino y contrato en vigor hasta 2020, presenta sin embargo el doble inconveniente de su prohibitivo precio y exorbitada ficha, que ronda los 12 millones netos por año.

Otro de los objetivos del Cholo Simeone es el extremo argentino Ángel di María, también del PSG. El internacional albiceleste no quiere seguir en el conjunto galo y su agente se lo ha ofrecido al Atlético como posible recambio para Griezmann. La ficha de Di María es también muy elevada, aunque al concluir contrato con el PSG en junio del próximo año el precio de su traspaso no se presume demasiado elevado.

Iago Aspas, un jugador con menos cartel que sus competidores, que lleva mejorando cada temporada sus números con el Celta desde el último ascenso del conjunto celeste a Primera División, mantiene una posición de privilegio en cuanto a las posibilidades de recalar en el Wanda Metropolitano. A sus 30 años, el moañés vive su momento futbolístico más dulce, lidera por segunda temporada el gol español en LaLiga y puede aún revalorizarse a poco que le vayan bien las cosas en el Mundial. Y en tales circunstancias y pese a rebasar la treintena, los 40 millones que cuesta fichaje no parecen un precio inasequible para un equipo con la capacidad económica del Atlético. Tampoco la edad de Aspas, pues el propio conjunto colchonero pagó en enero al Chelsea 66 millones por Diego Costa, de 29 años.

Al tiempo que el Atlético de Madrid tiende sus redes entorno a la estrella de Celta, el Valencia parece retirar las suyas.

Marcelino García Toral, técnico del conjunto valencianista, reconoció ayer en declaraciones a la Cadena Ser que no se siente moralmente autorizado a exigir el fichaje del goleador céltico. "Por muy bueno que me parezca, no me creo con el derecho a exigir al Valencia que se gaste esa cantidad de dinero en Aspas", admitió Marcelino, quien reconoció un pacto con el dueño del club, Peter Lim, para "ser cuidadosos en el perfil de los fichajes, sobre todo con el tema de la edad".