El Ourense se pone a rebufo del cuarto clasificado con una victoria sin adornos sobre el Caudal de Mieres, con el que compartió su angustia de gol. El conjunto rojillo desniveló el pulso contra un rival apremiado por la amenaza de descenso en una jugada de ataque lanzada por un saque en largo del portero y resuelta con una genialidad de Iker Alegre. Los de Luisito dedicaron los otros 70 minutos a defender la ventaja con los postes como aliados y a cazar contragolpes que nunca resolvieron con lucidez.

El primer domingo de calor del 2014 sorprendió al equipo ourensano justo de fuerzas y de ideas. La necesidad de ganar para no perder el tren de la promoción tampoco benefició a un bloque en crisis de identidad, sobre todo en su faceta ofensiva. El Ourense se ha tenido que reconstruir por ausencias claves y los cambios en pleno campeonato afectan a la convicción. La victoria permite ganar tiempo para rearmarse en cuerpo y mente.

El Ourense eligió la tripleta de centrales formada por Portela, Moisés y Pablo Corzo y a Borja Valle y Álex Fernández en los carriles para resolver el problema planteado por el déficit de laterales. Adil y Adrián Cruz sostuvieron el centro del campo al no estar por sanción el mediocentro Borja Yebra. El Caudal pobló su medular, por lo que la elaboración se convirtió en un dificultoso ejercicio a pesar de los intentos de Noguerol desandando metros para darle continuidad al juego. Superada la línea de presión, el rival se hacía vulnerable, pero volvió a faltar precisión para trazar las contras.

Luisito prescindió de los dos delanteros centros en un nueva fórmula para acabar con la sequía de goles. Javi Hernández fue la referencia. Tiene recursos para eso y más. En tres toques al Caudal se le volvió en contra una jugada a balón parado. Pato se apuntó otra asistencia desde su área y el salmantino peinó la pelota en el salto con el central para que se le abriese la portería a Iker Alegre. Cuando Javi Díaz abandonó sus dominios ya le había dado tiempo y espacio al extremo asturiano para conectar una vaselina.

Habían pasado 18 minutos de fútbol sin porterías y no volvió a haber problemas para ninguno de los porteros. El Ourense se limitó a esperar otro desliz y el Caudal apenas tuvo llegadas esporádicas hasta Pato. En el primer tiempo exhibió pocos argumentos pese a su delicada situación en la tabla, pero a medida que el partido maduraba consiguió que el balón se jugara en la mitad de campo ourensana.

La estrategia casi le devuelve a los asturianos lo que quitó en el primer tiempo en un córner que Pantiga remató al poste en el minuto 53, tras rebasar a su vigilante y al portero. A la hora de partido coincidieron los primeros retoques ofensivos. Álvarez Tomé le dio entrada a Iago Beceiro y Luisito apostó por Óscar Martínez a cambio de Noguerol. Casi de inmediato Borja Valle pidió el cambio con problemas musculares fruto de su derroche en el flanco. Rubén Arce se ocupó del carril diestro y Álex se trasladó al izquierdo.

Pato respondió a un disparo a media altura de Nacho Matador para un Caudal que dominaba con autoridad. El Ourense no encontraba la puerta de salida, aunque en el minuto 68 se le agrandó con la segunda amarilla de Armando Invernón. Ya estaban sobre la mesa todas las obsesiones rojillas: el gol, los titubeos para imponerse en su jurisdicción y la gestión de la superioridad numérica.

A Adrián Cruz le salieron demasiado largos dos balones a la espalda de la defensa que hicieron inútil la carrera de Javi Hernández. Luisito agotó cambios con la inclusión de Gustavo Souto a cambio del salmantino, mientras que el técnico del Caudal intentó mantener la superioridad por dentro con un relevo de centrocampistas. Al cuarto intento llegó la opción más clara para sentenciar. Tras escalas en Óscar Martínez e Iker Alegre, la pelota acabó en la red a remate de Gustavo Souto, que ya jugaba diezmado por un problema muscular. El asistente anuló la celebración por fuera de juego. Los rojillos no encontraron la manera de despejar el sufrimiento, su sino esta temporada y Rojas tuvo el empate en un potente disparo repelido por el larguero en el minuto 84.

El equipo de Luisito se ha acostumbrado a sobrevivir en marcadores cortos. Ante los asturianos llegó la octava victoria por la mínima. Otras veces salió cruz. Será la tónica hasta el final de una liga a la que le quedan dos meses, 8 partidos y 24 puntos. Antes de que vuelva la Copa el primer jueves de abril, a los rojillos se les presentan otras dos citas ligueras al límite contra un Coruxo atascado en el pozo y un Marino que les pisa los talones.