Miguel Carballo da su diagnóstico sobre la temporada de regreso del Melias a Preferente.

- ¿Cómo ha salido la pretemporada?

- Está siendo buena por el trabajo del equipo y por los resultados. El equipo me transmite buenas sensaciones.

- ¿A qué virtud se aferran?

- La mayor virtud del Melias es la unión del grupo, que nos llevará a conseguir éxitos. A nivel ofensivo tenemos jugadores que nos pueden dar muchos puntos.

- ¿Y qué le preocupa?

- Venimos de Primera Regional y tenemos que adaptarnos pronto a Preferente porque si no lo vamos a pasar mal en las primeras jornadas. Esto cambió mucho y debemos mejorar mucho a nivel defensivo en general.

- ¿La salvación pasa por los partidos de casa?

- Siendo sincero, vamos a causar más problemas fuera que en casa. Tenemos jugadores que están más acostumbrados a jugar en campos sintéticos o naturales y la tierra no les va.

- ¿Está satisfecho con la confección de la plantilla?

- Un 60 % son jugadores del año pasado. Los nuevos son los defensas Pena y Antonio, del Polígono y del Palmés, en el medio del campo hubo una remodelación grande y llegaron Alberto y Sergio, del Barbadás B, Bahía y Mazorra, del Santa Cruz, y Manuel, del Ourense B. Arriba hemos fichado a Antón, del Ourense B. La media de edad es de 20 años justitos. Salvo tres jugadores, el resto son muy jóvenes y eso me gusta porque estoy acostumbrado a trabajar con gente joven. Vengo de la base y hay que empezar a renovar el fútbol ourensano en estas categorías.

- ¿Se ven con la etiqueta de sufridores de principio a fin?

- Sufridores vamos a ser, seguro, por la inexperiencia que tenemos en la categoría, pero el tiempo pone a cada uno en su lugar. Todos los años hay dos o tres equipos ourensanos en los descensos de Preferente y, si pasa eso siempre, es que algo estamos haciendo mal.

- ¿Qué supone para usted un banquillo de Preferente?

- Como entrenador debuto en Preferente, aunque ya jugué en la categoría, y es un reto. Este año he sacado el título nacional y es un buena categoría para empezar. La directiva lo tiene muy claro, no se va a empufar el club. Ningún jugador cobra y el dinero que se ha conseguido en ayudas será para los viajes y los arbitrajes, que son la gran diferencia de gasto con el año pasado.