El Ourense quiere reanudar su idilio con los filiales en el choque contra el Sporting de Gijón B que se juega esta mañana en el campo Pepe Ortiz de la escuela de fútbol de Mareo. Los rojillos han encontrado su caladero de puntos entre los más necesitados y los jóvenes y, desprovistos de urgencias tras haber ampliado la distancia de seguridad con el descenso, intentarán hacer respetar las costumbres ante las promesas sportinguistas.

El rival es más joven que nunca debido a la transformación con la liga en marcha a la que se ha visto abocado el Pitu Abelardo. Apenas quedan caras conocidas de la foto que se hicieron los rojiblancos en el partido de ida en O Couto, y entre los contratiempos físicos y los futbolistas reclutados por el primer equipo, el Sporting B ha rejuvenecido su convocatoria hasta bajar la media de edad a 19 años.

El delantero Carlos Castro, autor de 26 goles en la División de Honor de juveniles, es el último en incorporarse a un filial de eficacia probada. Al equipo que dirige Luisito le espera una misión para audaces porque los asturianos tienen los mecanismos ofensivos engrasados y mucha puntería (37 goles en 25 partidos). Para contrarrestar al rival con el cuarto mejor registro de goles, el técnico del Ourense pide a sus jugadores que mantengan las líneas tupidas y que se vacíen en cada zancada porque el anfitrión se aplicará con intensidad de vértigo en su empeño de encontrar grietas en la defensa que protegerá al portero Pato.

Los rojillos repetirán la línea de retaguardia por sexta jornada una vez que Capi ha superado las molestias musculares que le impidieron acabar el partido contra el Marino. El plan de contención también incluirá al mediocentro Borja Yebra, lastrado las dos últimas semanas por un golpe en el hueso sacro que le reduce el margen de maniobra.

Luisito sabe que habrá mucho perdido si el Ourense no sostiene el pulso por la posesión y Yebra es el jefe de transmisiones. Álex Fernández y Adil o Pillado completarán la medular. Con el balón bajo control, el Sporting B se hará vulnerable. Los de Abelardo encajan puntualmente y los delanteros rojillos están ávidos. A Óscar Martínez le amargaron sus últimos minutos en el Oviedo, Iván González ha convertido el gol en una cuestión personal y Borja Valle quiere celebrar su reaparición en el once.