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Balonmano / Liga Nexus Asobal

Javi García: «La ovación de O Gatañal vale mucho más que el dinero»

Javi García lanza a puerta en el partido entre el Frigoríficos y el Viveros Herol Nava.

Javi García lanza a puerta en el partido entre el Frigoríficos y el Viveros Herol Nava. / Gonzalo Núñez

Cangas

Javi García está de vuelta. Tres meses y medio después de su operación de hombro el pivote del Frigoríficos del Morrazo regresó a las pistas ante el Nava, con un sabor dulce en lo personal, pero amargo en lo colectivo por la derrota sufrida

Contento, dolorido, aliviado, agradecido, emocionado... Son muchos los sentimientos que se entrecruzan en Javi García en su regreso a las pistas tras dejar atrás cuatro meses y medio en el dique seco por una grave lesión en el hombro. El pivote del Frigoríficos del Morrazo tenía marcado en rojo en el calendario el duelo ante el Viveros Herol Nava y ha cumplido un objetivo que parecía absolutamente irreal cuando, tras ser intervenido quirúrgicamente el 27 de noviembre, le dijeron que el periodo estimado de baja estaría entre los cuatro y los seis meses. “Tenía claro desde hace tiempo que quería volver el domingo porque era un partido importante y quería ayudar”, señala.

Su recuperación ha sido exprés (tres meses y medio desde la operación), pero eso no significa que no haya estado exenta de dificultades. «Ha sido un proceso duro, físicamente doloroso, porque no ha habido un solo día en el que no haya tenido dolor. Hasta hace tres semanas ni siquiera podía frotarme el otro hombro en la ducha», relata el leonés, que desvela que su vuelta «ha sido arriesgando un poco. El mismo sábado no sabía si iba a jugar o no. Hablamos con el fisioterapeuta, con el cuerpo técnico y forzando un poco y convenciéndolos he podido volver».

Más allá del inevitable sabor agridulce de la derrota ante el cuadro segoviano, la vuelta fue un alivio, el punto y final a una compleja recuperación y la posibilidad de borrar de un plumazo todas las dudas que podían surgir tras una inactividad tan larga. «Estaba encantado, me encontré bien porque el día anterior no sabía si iba a jugar, si iba a ir convocado», afirma, antes de añadir que «una vez allí piensas en si me va a llegar la bola, en si me acordaré de jugar, en si voy a marcar o a fallar...». Afortunadamente, indica, «salió bien y las dos que tuve pude meterlas, aunque me hubiese gustado poder ayudar más al equipo». Saltó a la cancha en el minuto 13 y 45 segundos, y en el segundo ataque ya recibió un balón de Pereiro en los 6 metros para convertirlo en el 7-6. Luego haría lo propio con el 9-9, pero ya no volvió a tener una nueva oportunidad para lanzar.

Javi García se ejercita durante un entrenamiento en O Gatañal.

Javi García se ejercita durante un entrenamiento en O Gatañal. / Santos Álvarez

Otra cosa fue el espectacular recibimiento brindado por el público de O Gatañal, con una ovación cerrada cuando se anunció su nombre y salió a la pista en la presentación. «Me sentí... Bufff... Pienso todo el rato que le debo todo al club, a la afición, que nunca podré hacer lo suficiente para devolverles todo. Es un orgullo y tengo muchas ganas de dar más, de sacar resultados y poder devolverles lo que hacen por nosotros tanto en casa como en los viajes». Y acaba sentenciando que «el trato recibido y esa ovación valen mucho más que el dinero. Solo lamento haberme perdido estos tres últimos meses».

"Un proceso de m... en el que he estado muy bien rodeado"

Todo compensa el enorme esfuerzo realizado para ponerse a punto. Más allá de una fascitis y una fractura en un dedo Javi García no había tenido que vivir los sinsabores de una lesión grave. «Cuando me operan en Ourense me hablan de seis meses. Luego la cosa va bien, pero en la segunda cita, el 20 de diciembre, me dicen que no va todo lo bien que yo esperaba», relata. El ánimo, fundamental para poder llevar a cabo la recuperación, queda tocado, justo antes de afrontar las vacaciones de navidad en León junto a su familia.

Pero el pivote del Cangas transformó lo que era un frenazo en seco en un trampolín. Así que se cogió los bártulos y adelantó el final de sus días de permiso para plantarse el 1 de enero en Galicia y redoblar esfuerzos. «Al final han sido tres meses prácticamente encerrado en el gimnasio mañana y tarde todos lo días», manifiesta. En ese proceso, ni mucho menos, ha estado solo. «El trato del club ha sido espectacular. El preparador físico [Dani Malvido] y el fisioterapeuta [Lino Gallego] me han acompañado en todo momento. Se han portado de diez. El mérito es más de ellos que mío», sentencia, extendiendo su agradecimiento a toda la entidad, ejemplificándolo incluso en el presidente, Alberto González. «Él me ha llevado en su coche particular a Ourense, eso no lo hacen en todos los sitios. En definitiva, ha sido un proceso de mierda, pero en el que he estado muy bien rodeado. No puedo estar más agradecido», afirma.

Un Huesca distinto en casa

Eso sí, la vuelta queda empañada por la derrota ante un rival directo que complica un poco más la trayectoria del Frigoríficos en este inicio de la segunda vuelta. «Fue una pena, te queda un sabor agridulce porque era un partido muy importante. Creo que tuvimos tres o cuatro ocasiones para haber roto el partido y no las aprovechamos ante un rival en la misma situación que nosotros», sostiene. Y apunta asimismo que «ellos, cuando no les salían las cosas los veías con dudas. Y no fuimos capaces de sacar partido de eso».

Con Nava ya formando parte del pasado, el foco se sitúa ahora en el Bada Huesca, próximo rival de los cangueses este domingo a partir de las 18.30 horas en el Palacio de Deportes de la ciudad oscense. «Es un partido muy complicado, mucho más que el que acabamos de jugar, porque el Huesca no tiene nada que ver en su casa y fuera de ella. El resultado de la primera vuelta es irreal», afirma el pivote leonés. Eso sí, la actitud con la que afronta los cangueses el encuentro no varía un ápice. «Iremos con todo allí, trabajando bien toda la semana para conseguir estos dos puntos antes de medirnos al Barcelona. Es la única receta que conozco», sentencia.

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