Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Balonmano

William Thompson luce su bronce en Cangas

El jugador almeriense del Luceros ha sido tercero con los Hispanos en el Mundial Sub 17

William Thompson con su medalla de bronce.

William Thompson con su medalla de bronce. / FDV

Cangas

William Thompson ya es de bronce. El jugador almeriense del Automanía Luceros acaba de lograr la tercera plaza en el Campeonato del Mundo que ha disputado con los Hispanos Juveniles de Raúl Entrerríos en Marruecos, una cita en la que España se quedó fuera de la final tras caer ante Egipto (28-31) pero en la que se recuperó en el duelo por el tercer y cuarto puesto derrotando a Catar (35-23).

«Estoy muy contento con el resultado. Ya había ido a concentraciones y a otros torneos, pero este es el más importante de todos ellos», señala, ya en Cangas, tras un periplo de un par de semanas fuera entre partidos de preparación y el propio campeonato. Fue un torneo atípico, por el hecho de ser el primero en disputarse, y por una reducida participación (solo 12 equipos) que, sin embargo, incluía a selecciones de enorme potencial como Egipto o Alemania. Pero también por jugarse con unas normas distintas. «Yo estaba sorprendido. Se jugaba con un balón de talla 1 sin pega, y no se podían hacer cambios ataque/defensa, con lo que tampoco podías sacar al portero en superioridad o inferioridad», relata el joven jugador de tan solo 17 años de edad.

"Me siento más cómodo en defensa, es uno de mis puntos fuertes"

Así pues, William acabó jugando en ambos lados de la cancha, algo a lo que está habituado con el combinado nacional, aunque tiene claras sus preferencias. «Me siento más cómodo en defensa, es uno de mis puntos fuertes y estoy muy a gusto, pero no quiero dejar de lado el ataque», afirma como toda una declaración de intenciones. En Cangas alterna las dos tareas en su formación, además de cambiar también de posición. Aunque su demarcación más habitual es la de pivote no es extraño verlo en algunas ocasiones como lateral. «Estoy mejor como pivote, en el Luceros también actúo en primera línea porque el nivel en la categoría no es tan alto como en los partidos internacionales. Ahí me cuesta más», reconoce.

La tristeza de caer en semifinales se disipó ante la alegría de ganar el bronce, en una labor de mentalización de Entrerríos. «Nos dijo que no teníamos que estar tristes, que no le dábamos importancia al tercer puesto, pero que no era nada sencillo conseguirlo», recuerda. Y al acabar el torneo el mensaje del técnico asturiano fue «que estaba muy contento porque nos habíamos vaciado todos, y que lo más importante de todo era aprender».

"Tomé la decisión correcta"

Esa ambición por aprender es la que lo trajo el año pasado a Cangas desde Almería, una apuesta por progresar para ganarse un lugar en la élite de la que no se arrepiente. «Aquí estoy muy contento, más adaptado, con toda la gente tratándome muy bien. Tomé la decisión correcta», asegura, antes de recordar que él ya «tenía muy claro que si tienes un objetivo y quieres vivir del balonmano hay que sacrificar cosas. En el Centro de Alto Rendimiento es algo que nos dicen siempre. Así que cuando llegó la oportunidad, me dije que adelante».

Su evolución ha sido patente para él mismo. Con dos metros de estatura y unas condiciones innatas en O Gatañal está puliendo su físico, pero también sus habilidades técnicas y tácticas. Más allá del juvenil ya se va ganando espacio en el Luceros de Primera Nacional y trabaja semanalmente con el equipo de Asobal. «Iba a estar toda la pretemporada con ellos pero en verano con tantos torneos me dieron un par de semanas de descanso. Ahora sí entreno un par de días», señala. La conclusión es clara. «Me encanta, porque es donde más aprendo», sentencia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents