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Toth, una apuesta de presente y futuro

El central húngaro firma en el Frigoríficos por lo que resta de campaña y dos años más

Rajmond Toth es defendido por Pedro Ayres en el Frigoríficos del Morrazo-Atlético Valladolid.

Rajmond Toth es defendido por Pedro Ayres en el Frigoríficos del Morrazo-Atlético Valladolid. / Santos Álvarez

Más allá de los valiosísimos dos puntos, de la demostración de carácter de jugadores que forzaron para poder ayudar al equipo o del excepcional ambiente que vivió O Gatañal, la gran novedad del encuentro entre el Frigoríficos del Morrazo y el Atlético Valladolid fue el debut de Rajmond Toth. El club apuró el alta del central húngaro, que llevaba entrenando un par de semanas a prueba, como sorpresivo golpe de efecto en una semana en la que Nacho Moyano tenía a muchos de sus efectivos tocados. El magiar cumplió en su estreno anotando dos goles y ofreciendo pinceladas de lo que puede ser su aportación al equipo cangués en el presente más inmediato, pero también en el futuro.

El Cangas ha firmado a Toth por lo que resta de temporada y dos años más, en una inesperada oportunidad de mercado que no ha querido dejar escapar, convirtiéndolo, a la vez, en su primer fichaje de cara a la próxima temporada. El primera línea húngaro, hijo del que fuera lateral derecho/central del Academia Octavio Edmond Toth, tiene 21 años, mide 1,77 metros, y llegó a O Gatañal después de cortar su vinculación con el Budakalasz de la Liga de su país. Allí había fichado tras un buen año en el Eger, en el que anotó más de un centenar de goles, pero en el que no pudo evitar el descenso de su equipo.

La idea de Toth era la de jugar en España y su padre se puso en contacto con Javi Díaz –con el que compartió vestuario en el Octavio– para que le ayudase a buscar alternativas. La del Frigoríficos era la más evidente y se incorporó a prueba a los entrenamientos, más con vistas a la siguiente temporada que a esta, toda vez que el club seguía buscando por entonces un pivote que cubriese el puesto del lesionado Alberto Martín. Pero lo cierto es que apenas un par de sesiones bastaron al magiar para dejar impronta de su calidad y personalidad. “Es inteligente y capacidad de mando a pesar de su juventud. Tiene muy buena pinta”, reconocía uno de sus compañeros.

Rajmond Toth se abraza a Mario Dorado tras la victoria ante el Atlético Valladolid.

Rajmond Toth se abraza a Mario Dorado tras la victoria ante el Atlético Valladolid. / SANTOS ALVAREZ

Su contratación de cara a la próxima campaña comenzaba a cobrar forma, y la complicadísima semana que vivió el equipo cangués en forma de lesiones adelantó los plazos para que se vistiese este mismo año con los colores del Cangas. Con él y con el canterano Manu Pérez (19 años) el club parece garantizarse el futuro en la posición de director de juego, una de las más determinantes en este deporte.

Mucho balonmano, pero joven

“Es un jugador que tiene mucho balonmano, pero que aún es joven. En el partido nos dio dos goles seguidos y luego cometió dos pérdidas”, señala el segundo entrenador del Frigoríficos del Morrazo, Felipe Verde, que añade asimismo que “debe acostumbrarse al nivel de la Liga y al funcionamiento del equipo. De hecho, uno de sus fallos es por no tener los sistemas ofensivos interiorizados”. El preparador argentino le resta presión a su nuevo pupilo. “Siempre sigo que hay que darle tiempo a los niños. Tiene que ir con calma, porque le queda mucho por aprender”, manifiesta.

El jugador húngaro en un entrenamiento en el gimnasio de O Gatañal.

El jugador húngaro en un entrenamiento en el gimnasio de O Gatañal. / SANTOS ALVAREZ

Como aspectos positivos Verde apunta que “el balonmano español no lo coge de nuevo al cien por cien. Es un jugador con características diferentes, que domina el juego de pase, que gana ventajas. Cuenta con un muy buen uno contra uno y lanzamiento de media distancia. Eso sí, ha de acostumbrarse al ritmo de balón y a otros aspectos”.

Luto por el fallecimiento de Pedro Bermúdez

La familia del Balonmán Cangas se vistió ayer de luto por el fallecimiento de Pedro Bermúdez Calvo, que fuera durante varios años delegado del Frigoríficos del Morrazo y delegado de pista en el pabellón de O Gatañal. Bermúdez estuvo vinculado desde muy joven al mundo del balonmano, comenzando como jugador en el colegio Peleteiro de Santiago de Compostela. Posteriormente colaboró con Conxo y Xallas antes de hacerlo con el Balonmán Cangas.

También tuvo una faceta como árbitro de categoría territorial y como auxiliar de mesa, hasta que una enfermedad lo apartó del ejercicio de estas funciones. Y siempre colaboró con la Federación Galega de Balonmán. Los restos mortales de Pedro Bermúdez están en el tanatorio de Santiago-Boisaca y hoy, a las 18.15 horas, se celebrará una misa en la capilla. El sábado habrá funeral a las 17 horas en la iglesia de Santa Cruz de Rivadulla, en Vedra.

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