El Frigoríficos del Morrazo cerró la primera vuelta con un agridulce empate a domicilio ante el Bada Huesca (27-27) en un encuentro en el que siempre estuvo por delante y que se le escapó en la recta final. Las malas decisiones en los últimos ataques de los de Nacho Moyano permitieron a los locales igualar una desventaja de tres goles, una reacción culminada con un tanto de Miguel Malo a escasos segundos para la conclusión del choque. Un castigo muy duro tras un notable partido del conjunto cangués.

Y es que el rendimiento del Cangas fue más que apreciable, especialmente en el apartado defensivo. Salió de modo contundente con un 0-4 de parcial de inicio y luego, aunque dio vida a los de José Francisco Nolasco con sus pérdidas de balón, nunca permitió al rival que se pusiese por delante en el marcador. El Huesca equilibró el duelo (8-8, minuto 15) y mantuvo la igualdad (10-10) antes de que la segunda unidad diese más energía a los visitantes para dar un nuevo estirón, amparado nuevamente en una buena defensa (14-17 al descanso).

En la reanudación las defensas dieron un paso al frente y cada gol costaba un mundo. En parte fue porque Javi Díaz disfrutó de unos minutos de notable inspiración, abortando cualquier intento de reacción oscense. Lejos de recortar, las diferencias se ampliaban (15-19, minuto 37). El Huesca hacía la goma (18-19) y Moyano pedía tiempo para devolver a los suyos el control, algo que se logró (21-25), con opción incluso de aumentar la renta a cinco goles. El meta del Huesca, Argüillas, apareció entonces con varias intervenciones de mérito, incluyendo dos penaltis, aunque el Cangas seguía vivo gracias a su defensa.

A falta de cinco minutos la renta era de tres goles (24-27) aunque con Brais excluido. El Huesca recortó (26-27) y en los últimos tres minutos el Cangas acumuló tres pérdidas de balón. La última de ellas, una falta en ataque de Jenilson, permitió la salida rápida de los aragoneses, que igualaron con un lanzamiento franco de Miguel Malo.