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Fútbol - Base

Talento moañés para sacar brillo a la cantera del Olympique de Marsella

Miguel Alonso, que lleva tres años en el Valencia, ficha por el gigante del sur de Francia

Miguel Alonso lleva tres años en la estructura del Valencia. |

La colonia española en el Olympique de Marsella, uno de los clubes con más aficionados de Francia y el único que sabe lo que es ganar una Champions League, es cada vez mayor, comenzando por su presidente, Pablo Longoria. Esta temporada se sumará al proyecto el moañés Miguel Alonso, que lleva tres campañas encargándose de la preparación física de toda la cantera del Valencia. En la gran urbe de la costa mediterránea francesa, Alonso repetirá “en la función de responsable de alto rendimiento”. La idea con la que iniciará la pretemporada es “como logramos en Valencia, cambiar un poco la cultura individual de los chicos. La cultura de entrenarse y de comprender que su cuerpo es una herramienta importante de trabajo y no solo se juega al fútbol con la cabeza y el talento”, explica. Trabajará con toda la cantera del OM, desde el principal filial hasta los jugadores más pequeños.

El moañés, trabajando en la ciudad deportiva del club de Mestalla.

El moañés, trabajando en la ciudad deportiva del club de Mestalla.

Después de tres años muy gratos en Valencia, el moañés no dudó en asumir el trabajo en Marsella “porque es una cantera con un potencial espectacular. Históricamente no es la más importante de Francia pero la propiedad del club quiere darle una vuelta a la filosofía de la academia para que sea una fuente de creación de jugadores para el primer equipo. Además no es un primer equipo cualquiera, sino uno que va a jugar Champions este año. No tengo dudas de que es el equipo más importante de Francia y así queda claro cuando hablas con gente francesa, a pesar de que el PSG, en la última década, dio un salto de calidad a golpe de talonario”. El objetivo de Miguel Alonso es muy claro: “Tengo que ayudar a los chicos a que tengan nivel para poder estar en primera división y permanecer ahí, con las dificultades de que el talento ahora mismo en Francia es una cosa de locos. Tenemos que introducir la cultura de que se entrenen a sí mismos”.

En Marsella se encontrará con españoles del primer equipo como el portero Pau López y con compatriotas en otros estamentos. “El director de la academia también es español”. Con el presidente, Pablo Longoria, ya trabajó en el Recreativo de Huelva. “Pablo ha hecho de todo en la gestión de clubes pese a tener solo 36 años. Es un experto en los procesos de dirección y tiene una cabeza privilegiada. Es la tercera oportunidad en la que trabajaremos juntos”.

Miguel Alonso llega al fútbol francés a sus 43 años y con una dilatada trayectoria profesional. Fue preparador físico en la primera división de Marruecos con el Mogreb Atlético Tetuán en donde estuvo poco tiempo. Desde 1999 trabaja con fútbol base y en 2003 fundó la Escola de Fútbol Base Moañesa, que está a punto de cumplir 20 años de trayectoria. Su salto al fútbol profesional fue en el Pontevedra, con Pablo Alfaro. “De ahí nos fuimos al Recre y fue en donde coincidí por primera vez con Pablo Longoria”. Después pasó por el Leganés, el Huesca, el Marbella y el Mirandés”, fue entonces, en 2019, cuando le llamó un grande del fútbol español como el Valencia. “Fueron tres años espectaculares en el club. Pese a la imagen que se ve desde fuera por lo que dice alguna prensa, desde dentro es un espectáculo de club, de los mejores de España. Es verdad que el primer equipo no dio el nivel que un club como el Valencia debe tener. Pero la propiedad está haciendo esfuerzos e inversión para tener la mejor academia del mundo y va por muy buen camino”. Explica que “el fútbol son etapas. Dimos un salto de calidad en Valencia pero nos surgió una oportunidad de poner en el mapa la academia de uno de los grandes clubes de Europa”.

Lo más bonito de un trabajo con la cantera es ver a los jóvenes talentos llegar a la élite. “En estos últimos tres años en Valencia, por suerte, hemos visto debutar en Primera División a más de 10 jugadores”. Por ejemplo, el centrocampista Jesús Santiago y el punta Mario Domínguez son dos juveniles que pasaron por las manos del preparador moañés “porque eran cadetes cuando llegaron” y que debutaron en la primera plantilla la pasada campaña. Lo mismo ocurre con los defensas Rubén Iranzo y Cristhian Mosquera, algo más mayores, así como César Tárrega. Entre el trabajo del cuerpo técnico de una estructura de cantera tan importante “es importante lograr que los chicos entiendan que solo han tocado la primera división con la yema de los dedos y ahora deben trabajar para mantenerse. Visto desde dentro es un proceso muy emocionante. Los jóvenes pasan por todo tipo de estados mentales cuando los llaman para el primer equipo o cuando piensan que van a ir y no los llaman. Hay que gestionar esto con ellos”.

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