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Balonmano - Liga Sacyr Asobal

El Cangas, sin límites pero sin presión

Asensio y Quintas en una acción defensiva contra Xavi Castro y Lon (en el pivote) . // SANTOS ÁLVAREZ

“No nos vamos a poner límites, pero tampoco una presión que no nos corresponde”. Ese es el contundente mensaje que envía el técnico del Frigoríficos del Morrazo, Nacho Moyano, después de la victoria de su equipo el domingo ante el Unicaja Banco Sinfín (33-25), que le permite totalizar 14 puntos y situarse en la quinta posición de la tabla clasificatoria de la Liga Sacyr Asobal, igualado con el Viveros Herol Nava, que es sexto. Y es que el preparador madrileño quiere huir de cálculos y no se separa un ápice del objetivo de la permanencia a pesar de las buenas sensaciones que trasmiten los suyos jornada tras jornada. “No tengo tiempo para números y no me los quiero plantear. Tenemos que disfrutar del camino, de los entrenamientos, de cómo lo estamos haciendo, y luego eso nos llevará a explorar nuestros límites”, subraya.

Lo cierto es que las victorias en las dos últimas semanas ante los equipos que ocupan las últimas plazas de la categoría, Iberoquinoa Antequera y Unicaja Banco Sinfín, han permitido al cuadro de O Morrazo abrir un hueco de hasta ocho puntos con el descenso directo, y de seis con respecto a la antepenúltima posición, que ocupa el Torrelavega, y que supone disputar la promoción de descenso con el tercer clasificado de la División de Honor Plata. “No pienso en ello en exceso. Procuro no ver ni hacia abajo ni hacia arriba, también porque hay equipos con partidos aplazados que no sabes cómo van a acabar”, señala, antes de añadir que “no me quita el sueño, este año no tengo que estar pendiente de esos encuentros, como pasó en la recta final de la pasada temporada [risas]”.

Pero si algo tiene claro Nacho Moyano es de dónde viene el excelente rendimiento ofrecido por los suyos en esta temporada. “Esto es fruto del año pasado. Sería imposible hacer esto sin el buen trabajo que hicimos la pasada temporada desde enero”, manifiesta, en la misma línea en la que se pronunció David Iglesias hace semanas. A esa base se une la madurez que de forma progresiva van adquiriendo los jugadores de modo individual y el equipo como bloque.

Moyano se resiste a hacer cábalas e insta a su equipo “a seguir disfrutando del camino”

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“Creo que al final otra de las razones de nuestro éxito es que hay mucha gente enchufada. Hay jugadores que se pueden permitir no estar demasiado bien un día porque el grupo siempre responde”, razona. “Tenemos dos hombres por puesto y si uno no tiene el día hay un relevo para que lo pueda hacer mejor”, completa.

Frente a los santanderinos uno de los destacados fue Lucas Aizen, discreto en citas anteriores, pero letal el domingo con goles en momentos importantes. “Que no haya aparecido no es demérito suyo, sino que necesita minutos, pero cuando Martín [Gayo] está en esta buena forma es difícil quitarle el puesto, sobre todo porque le da fluidez al juego”, señala un Moyano que destaca el “descomunal lanzamiento de Aizen. Contra el Sinfín se vio que los dos con compatibles”.

Un duelo de mayor dureza que el resultado

Moyano reconoce que el choque ante el Sinfín tuvo un guión muy diferente al que podría extraerse viendo únicamente el resultado. “Fue un partido durísimo, en el que rematamos en la segunda parte, pero que empezamos a ganarlo en la primera”, resume el técnico. Para el madrileño su equipo supo sufrir cuando tocaba, en un tramo de encuentro controlado por los visitantes. “Fuimos un poco a remolque, porque se iban siempre en el uno contra uno, llevaban bien el balón hacia un lado...”, relata.

El plan de partido no difería en exceso de lo que se vio. “Teníamos que someterlos a un desgaste, saber aguantarlos. Cambiamos un poco la defensa y ahí radicó la buena segunda parte. Al final un jugador como Xavi Castro te hace cien uno contra uno y acaba pagando el cansancio”, apunta. Moyano admite que para el modo de defender del Cangas el Sinfín era “quizás el rival más difícil que nos podía tocar. Sabíamos que nos iba a tocar una primera parte complicada, incluso de estar por debajo en el marcador. Había que remar y remar para llegar bien al segundo tiempo”.

La conclusión es que la victoria tiene más mérito que otras conseguidas con un control de partido de principio a fin. “Fue un choque de madurez. El equipo supo leer muy bien los momentos de partido, esos instantes en los que ellos estaban mal y fuimos al cuello, y otros en los que tocaba bajar al barro y aguantar. Esto nos hace crecer como conjunto”, sentencia Nacho Moyano.

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